Archivo de Marzo 2008

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Shocklender V

Marzo 18, 2008

1. 

Hay maneras

Y maneras de despedirse

Pero hoy

Necesito quedarme en casa 

Hay mañanas

Que parecen lavarlo todo

Pero igual

Después llega la noche

A traerme mis miedos 

Y así sentir

La futura mirada del ex tenista 

Hay espejos

Que no reflejan lo que yo veo

Solo sombras

Que se quedan jugando

En mi cabeza 

Y así sentir

La futura mirada del ex tenista 

Miro al cielo

Les ruego a las nubes

Te veo corriendo

Bajo la lluvia 

Pesan los minutos

Me pesan las horas

Me pesan las miradas

En el tiempo muerto 

Solo en la pista

Solo en la cancha

Miro mi raqueta

Bajo la lluvia 

Y tiro la vincha

Y las muñequeras

Y la gente que corre

Bajo la lluvia 

(La Futura Mirada del Ex Tenista, de Sebastián Kramer)            

Ayer me quedé viendo una película que hace mucho quería ver. Me inquietaba saber de qué trataba. “Los Excéntricos Tenembaum” o “The Royal Tenembaum”, de Wes Anderson, es un film que me interesó a partir de una entrevista que leí del músico Sebastián Kramer (Ex guitarra de Jaime Sin Tierra), donde él cuenta que la canción “La Futura Mirada del Ex Tenista” se basaba en aquella película y que, además, veía mucho cine independiente americano.            

2.

Richie Tenembaum es aquel ex tenista. Era uno de tres hermano, los otros dos era Chass Tenembaum y Margot Tenembaum, ésta ultima era adoptaba, y desde pequeña había sido muy apegada a Richie. Incluso Richie cultivó su arte pictórico siempre pensando en ella.Con los años, y tras la separación de sus padres, cada uno sigue su rumbo. Chass es empresario y queda viudo con dos hijos y su perro Buckley. Margot lleva una nómade vida de promiscuidad amorosa y Richie se transforma en un aclamado tenista.           

Cuando Margot se casa con un neurólogo y ambos asisten a un partido de Richie, éste se colocó a llorar, perdiendo 6 – 0 los tres sets y con ello su fama.Tras aquel suceso, se dedicó a andar todo el tiempo en un trasatlántico.            Luego de 17 años, los tres hermano vuelven a reunirse en su antigua casa de la niñez.            

3.            

Es su futura mirada, frente al espejo, afeitándose y suicidándose.

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Odisea Otoñal

Marzo 18, 2008

I.-

Estaba próximo a cumplir sus 77 años, jubilado y sin trabajo, de lentes grandes, pasaba todos los días en el asilo de su hogar, sin hacer mucho, esperando a que llegara su esposa de tantos años y poder contarle pequeñas mentiras sobre lo que había hecho en el día. Él, para hacer algo y como buen señor, se dedicaba a darle migas de pan a los pájaros que llegaban a su jardín de pasto y enredaderas. Cada día, luego del desayuno y la once, juntaba todas las migas que quedaban sobre la extensa mesa. Entonces, salía al jardín con su plato lleno de miguitas y comenzaba a silbar, y de un momento a otro, las aves comenzaban a danzar sobre él. Dejaba la migas y entraba a casa, donde, desde una ventana, sentado, observaba como disfrutaban del festín las tórtolas, los zorzales y Pepito, su ave preferida a la que le faltaba una pata.Una tarde nublada y otoñal, el señor salió, entre hojas secas y viento frío, con su platito. Comenzó a silbar, mirando fijamente el cielo y se extrañó de la ausencia de las aves sobre él, no obstante, siguió intentando. Sin darse cuenta, de a poco las aves se comenzaban a acercar, pero caminando sobre el pasto verde del jardín. El señor, entre su sordera y algo de ceguera, no se percató que los pájaros lo estaban rodeando.En eso, Pepito, aquel ave de una sola pierna, picotea su chaleco gris y se aferra a él, sin soltarse por ningún motivo, luego, las dos tórtolas, que según el señor eran novios, le tomaron los hombros firmemente. Cuando se dio cuenta, se asustó y comenzó a levantar los brazos y a girar, para poder zafarse de los pájaros, sin embargo, cuatro zorzales volaron hacia él y agarraron sus brazos, quedando el señor inmovilizado. Entonces, sus pies se empezaron a desprender del suelo…Sus lentes cayeron, pestañeo, y al abrir los ojos, ya estaba entre las nubes.  

II.-            

Aquella misma tarde, cuando su señora llegó a casa, vio que el plato estaba tirado en el pasto y, extrañada, abrió bruscamente la puerta de la casa, esperando encontrar a su amado señor. Al notar que él no se encontraba, se negó a aceptarlo y se recostó en el sillón. Acurrucada lloraba, mientras abrazaba una vieja foto de la noche de bodas. El silencio era delatado por el constante sonar de los grillos y ella, sin darse cuenta, ya se quedaba dormida. 

III.-            

Así, pasaron tres semanas y un día, y la amable señora ya se comenzaba a rehabilitar, entre la confusión del momento y la soledad en la que se sumergía cada vez que tomaba té con galletas de miel y avena. Esa noche, de llovizna y frío otoñal, un fuerte ruido estremeció el techo de la casa y ella, muy asustada, toma el palo de la escoba y sale a mirar qué causó semejante alboroto. Al salir al jardín, observa el ovalado pino y ve que a los pies del árbol se encontraba su amado señor.           

 - Viejito, amor ¿qué le pasó? —gritó extasiada mientras lo abrazaba efusivamente.           

- No sé vieja, parece que me llevaron los pájaros — dijo el extrañado señor.           

Se miraron fijamente y ella comenzó a limpiarle su harapienta ropa… cada uno daba vueltas en su cabeza, consternados entre la duda del señor y su paseo con los pájaros, y la explicación que reclamaba la señora de por qué su viejito había caído del cielo.Notó ella que en el hombro del anciano había una pluma gris, por lo que se decidió a preguntar:

- Y ¿dónde se supone que te llevaron los pájaros?

- A un nido grande, en la cordillera parece.Silencio nuevamente.

Once grillos musicalizan su alrededor.

- Es que me querían dar las gracias. — agregó sonriendo y adolorido.

 

 

(Este cuento ya lo habia subido a mi antiguo blog, no obstante, lo vuelvo a subir, pues es real y me gusta mucho).

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Shocklender IV / en cuatro movimientos

Marzo 17, 2008

1.           

Aquí estoy de nuevo, otra mañana aturdido.Mi reloj digital indica que son las 8:34 a.m de un día miércoles y lo dudo.No sé quién inventó la hora, que no es lo mismo que el tiempo, así como no sé quién o quiénes decidieron colocar al norte arriba. Lo lógico es que debe ser porque las grandes hegemonías mundiales, dueñas de los mapas y de las fronteras, están en el norte. Ellas, ni tontas, se colocan arriba, dominantes y altaneras.            

2.           

Los hombres creen en los dioses que crean.            

3.           

Campfire Kansas, de la vieja, no tanto en realidad, banda The Get Up Kids, que me ha acompañado durante tanto años.No tanto como Spinetta, lo admito.Recuerdo cuando tenía 9 u 8 años y papá me regalaba cassettes de Spinetta que el mismo grababa, con bellos temas como Alma de Diamante, El Anillo del Capitán Beto, 200 años y Bomba Azul. Ahora lo escucho en emepetres y es raro.            

4.            

Al principio, cuando venían amigos o conocidos de mamá a casa, en los días que vivía con ella, me presentaba como “el niño ecologista que defiende animales”, tratando de transformar las cosas que yo pienso en algo más lindo y apacible.Con el pasar de los años, en casa de un amigo suyo, que fue músico durante la dictadura, le dijo que yo era anarquista y que leía mucho. El tipo, que era comunista, dijo “muy bien, y ¿qué lees?”, “Ahora estoy leyendo a Noam Chomsky” le contesté.Años más tarde, mi madre volvió a hacer la aclaración.Una amiga suya, tenia un sobrino de mi edad, y le dijo a mi mamá “Pero preséntale al Rigoberto (no recuerdo su nombre), a él tambien le gusta la onda social”, y mi mamá le pregunta “Pero ¿él que es?”, “Comunista” le dice, “¡Ah! ¿viste? Mi hijo es anarquista”.A mi me gusta, y me hace en cierta forma feliz, que digan lo que soy sin ningún problema.

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La Resistencia

Marzo 17, 2008

“No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y aquí. Y entonces ¿cómo? Hay que re-valorar el pequeño lugar y el poco tiempo en que vivimos, que nada tienen que ver con esos paisajes maravillosos que podemos mirar en la televisión, pero que están sagradamente impregnados de la humanidad de las personas que vivimos en él”.

                            Ernesto Sábato, en su ensayo La Resistencia

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La ida del asesino

Marzo 17, 2008

Sentado en una plaza, cigarrillo en la boca y petaca en mano, narraba sus historias ficticias en una hoja de papel, a veces en delgadas servilletas de algún bar, bajo la espesa noche de la ciudad. Eran historias de asesinos y policías, de asaltos y drogadicción, eran reflejos macabros de su diario vivir, eran habitaciones oscuras plagadas de gritos, eran pequeñas aventuras que se asomaban al misterio de la muerte. Mientras escribía con su vieja pluma, las estrellas se amontonaban sobre él para leer y acelerar sus corazones cósmicos al ritmo de la imaginación de aquel sujeto y bailar las danzas del lápiz. Sin embargo, cuando él se daba cuenta de la presencia de estas, se subía a la banca y las espantaba con sus brazos, maldiciéndolas y ordenándoles que lo dejaran en paz. Ellas se iban, pero, desobedientes y felices, volvían a asomarse sobre su cabeza.

Un día, ocaso frío de invierno, el señor llegó a la plaza, mirando al piso y con las manos en los bolsillos del abrigo, y se sentó en su banca habitual. Cuando la primera estrella logró presentarse en el cielo, fue en busca del misterioso señor y se quedó ahí, esperando que comenzara a escribir, no obstante, él nunca empezó. De un momento a otro, él saca las manos de sus bolsillos llenas de sangre y se larga a llorar, murmurando a sí mismo que nunca quiso hacerlo. La estrellita, atónita frente a lo que sucedía, voló a buscar a las demás estrellas. Entonces, llegaron todas y vieron al hombre, sentado y llorando, con el abrigo y las manos ensangrentadas, intentando escribir, mas no podía. En eso, saca con sus manos temblantes un revolver y lo coloca en su frente. Las estrellas, desesperadas y algo tristes, bajan junto al hombre y él las observa, sin ahuyentarlas, y ellas lo toman de sus brazos, botan la pistola y se lo llevan al espacio sideral a jugar por las constelaciones junto a su pequeño papel y su vieja pluma.

El triste señor se transformó en aquella estrella que sale cuando la ciudad esta dormida y apaga todas sus luces.

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Shocklender s/n / en cuatro movimientos

Marzo 16, 2008

1.

Cabe aclarar que este escrito esta fuera de tiempo, no por anacronismo ni porque aparenta ser un escrito visionario. Es un shocklender s/n (sin numero) que se ha inmiscuido en mi vida y en mis necesidades de escribir. 

2.

Es de noche aquí en el mar, ha habido balazos de clavos y fiesta de títeres. 

3.

En mi casa los títeres están planeando una rebelión, como el que yo planeo contra la cultura en Chile, y han armado un teatro en el living, con una caja de zapatos y un pedazo de tela. Cada uno no mide más que un dedo y, en total, son seis: una abuelita, dos mujeres, un pato, un burro y una llama. Son amigos y cada noche se reúnen en su bohemia teatral, donde cantan, bailan, actúan y se envuelven en magias que estropean la realidad real. Creerán que es extraño y que estoy divagando en alucinaciones obsoletas, sin sentido alguno. Como sea, las flores, los cuadros, los ceniceros y toda la decoración de la casa, disfruta cada noche nocturna de las obras de estos excéntricos títeres: ríen, lloran, aplauden y se desordenan. De vez en cuando, aburridos de estas cuatro paredes, se organizan y se escapan al mar, a la Playa Amarilla o a la desembocadura del Rio Aconcagua, aquí en Concon, y festejan la vida junto a las olas y las estrellas. Ellos planean una rebelión: colocar bombas en los lugares que atolondran a las personas, que apaciguan su imaginación y aletargan su capacidad creadora, para poder vivir, de esta forma, tranquilos. Reencontrar a las personas con su escondida imaginación, que caminen por los mundos ocultos y así entender que estos títeres imaginarios sí… existen. 

4.

La maquina no anda bien cuando se desconfigura en alguna mente que se niega existir junto a ella.

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Son las estaciones que están lejos de casa

Marzo 16, 2008

Me he bajado del metro, en mañanas frías y desoladas, en lugares que no debo.Son estaciones que están lejos de casa, de lo que aparenta ser mi casa. Admito que a esas horas aun estoy algo aturdido; el sol aun no sale por completo y el ambiente de oficina tropieza mi caminar.

Yo hago todo esto porque me gusta caminar tranquilo, lento, pensativo, filosófico o poeta, quizás.

En estas mañanas, de poesías lejos de casa, he transitado por el universo y en él ha habido nubes. Así, por este curioso camino, voy planeando mi vida y anhelando sucesos que aun espero que sucedan. Pero eso no importa, más allá de mi extraño cotidiano, aun recuerdo algo que ocurrió una de estas mañanas. No fue el típico saludo de personas imaginarias que siempre veo –que ridículo-, fue algo más normal.Un hombre, montado sobre un guanaco enorme, se cruzó frente mío, yo me detuve, y mi mundo también, y me dijo “que extraña forma de caminar nenito”. Yo en realidad no soporto mucho a la gente, sin embargo, no las trato de mala forma, no insulto ni levanto la voz de forma prepotente, solo les hago preguntas extrañas o trato de hacer caso omiso. “Es que la física no tiene formulas subjetivas” le respondí, el hombre pareció no haberme escuchado, mas solo miraba al horizonte inexistente. Y se fue cabalgando sin caballo, sino que, como dije, con guanaco.Me dio igual, no lo festejé por loco ni lo enjuicie por raro, así que subí a la escalera de mis pensamientos.Una vez superada las barreras del capitalismo, el miedo y la obediencia, y vestido de dinosaurio, es decir, deambulando feliz por mis ideas y mi vida, me percaté que el hombre estaba detrás de mí junto a tres amigos más, sobre sus animales enormes.Yo los miré y los dejé, no apático, sino que pensé que sabrán lo que hacen.

El punto, amigos y amigas, es que ahora estoy en mi habitación y estos cuatro sujetos están aquí, metidos en mi pieza, que por lo demás es pequeña,  mirando el horizonte.

Y yo, incomodo, he pensado en no bajarme en las estaciones lejos de casa, o por lo menos, en las del altiplano no.

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Shocklender III / en siete movimientos

Marzo 13, 2008

1.

Mi ventana es pequeña y larga. Está en la parte superior del muro. Su marco es de fierro y tiene un vidrio trizado. Debajo de ésta, esta mi improvisado escritorio, que es más bien una tabla sobre un caballete y unos cajones. Mi amigo Camilo iba a colocar música de su emepetres y, al levantar la cabeza, se golpeo contra la ventana, haciéndose un tajo de un centímetro y sangrando mucho. Él se mojó la cabeza y luego fuimos a comprar una povidona, que luego se quedó en mi mochila.Cuando vi lo que iba a colocar de su emepetres supe porqué se pegó en la cabeza: el golpe había sido un castigo divino, por haber deseado escuchar Regina Spektor. Él insiste que es muy buena, pero yo no lo creo.            

2.           

A los pocos días me percaté que mis primas me robaron leche.            

3.            

Últimamente he escrito cosas que sé que a nadie le interesa, como todos los Shocklenderes, pero me he sentido bien, a pesar de la incomoda soledad de mi cuarto. A mi me gusta la soledad, estar ciertos momentos solo es un viaje introspectivo muy bello, donde puedes descubrir imaginaciones dentro tuyo, ideas, dibujos, escritos, en fin.            

4.           

Todas las noches me duermo de madrugada, a veces cuando el alba entra en mi habitación  a darle unas palmadas a mi aturdida imaginación, que por esas horas no funciona muy bien.            

5.           

Es increíble la cantidad de palabras que no conoce Word: recién desconoció las palabras guisuinantes y havetandis.            

6.           

Hay poesías y poesías. La mayoría no me gusta, o más bien, me desagradan aquellas demasiado rebuscadas, pues no encuentro donde verme. Hay poesías simples, de simples metáforas, y no por esos menos significativas o profundas. Esas me gustan, sí. Espero que me entiendan.            

7.           

Mientras escucho Amelia, iré a lavar mi loza. Soy un caos.

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Miedo II: Leyendas

Marzo 13, 2008

Llegó de golpe, toda transpirada, y cayó exhausta en el sofá de su casa. Su esposo, campesino por tradición, se dirigió de inmediato a ella, para saber porqué se encontraba en ese estado. Ella le explicó, detalle a detalle, que cuando venía camino a casa por la carretera, se le había aparecido el trauco, que la persiguió, que era chico y había saltado por entre las ramas hacia ella. El hombre, atónito, asintió cada palabra de su asustadiza esposa y, abrazándola, la complacía:           

 - Tranquila mi amor, sé lo que se siente.

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Shocklender II / en tres movimientos

Marzo 12, 2008

1.           

Es otoño y todas las mañanas son domingo, hasta como las siete y media. No de quedarse en cama soñando sueños, sino por los trozos de aire fresco que se pueden respirar. La ausencia de autos, las hojas, el viento, dan ganas de no dirigirse a ninguna ocupación.            

2.            

No me ha tocado niebla, mas solo he estado por algunos instantes en las nubes durmiendo.            

3.           

La lluvia ha transformado algunas hojas en barquitos y los autos las han derribado. Supe de un ejercito de hormigas que detestan el verano y que se dispusieron a navegar por los escuetos ríos de invierno, aquellas efímeras columnas de agua que se forman al costado de la calle. Ellas combatirían a los enormes  destructores de barcos, sea como sea. Cuando una mañana me encontré varios y variados trozos pequeños de juguetes, rosados, verdes, amarillos y rojos, supe que habían perdido.