1.
Hoy Santiago estuvo helado.
Yo tuve que ir al centro, en tramites fanzineros, y el frío cobijo pensamientos.
Enamorado del día, me largué a caminar, como de costumbre.
La tarde ya se despedía y la temprana noche cubría la ciudad. Yo me encontraba en el Parque Forestal, con mi chaleco y mi bufanda, y caminé jugando y bailé pensando.
El ruido estaba silencioso y las almas que deambulaban debajo de los árboles eran muy pocas.
Por mi parte, soñé, distorsioné mi mirada e imaginé situaciones. Sé que no puedo adivinar el futuro, mas no me importa, pero sé que puedo imaginar el que quiero que sea. Es iluso, quizás.
Sobre mi, hojas y nubes, ramas desnudas y árboles gigantes: me di cuenta que era otoño, que pisaba hojas que crujían como queriendo cantar y que mi nariz helada quería volar.
2.
Papá me llamó cuando llegaba a Plaza Italia, y el cielo estaba de noche, y me pidió que lo fuera a buscar a su trabajo.
Yo seguía pensando, o quizás imaginando.
Nos fuimos a tomar un café, como siempre, en aquel lugar lleno de fotografías y de azucares vacíos.
3
Fue un día oscuro y frió, lo sé. Sin embargo, me abrigué y me convertí en una nuez.













