0.
“No nos da risa cuando el amor llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en los más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es un alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace”.
(La Pequeña Muerte, de Eduardo Galeano)
1.
Este es un shocklender erótico.
2.
Se pelean los dioses: Cupido dice que Eros le copió a él, mientras que Eros dice lo contrario. Ambos tienen rulos y están semidesnudos cubiertos por una manta blanca. Eros es muy blanco y Cupido tiene los cachetitos colorados.
Entonces se pelean por cuál es el original y, para bien o para mal, el único poder que tienen es el del amor. Se atacan con amor, se lanzan flechas y poderes. Besos y corazones. Catorces de febreros y San Valentines.
Finalmente, se enamoran.
3.
Amelie también hacia el amor, y, sin embargo, no se emocionaba. Por lo pronto, prefería preocuparse de cuántas personas estaban haciendo el amor en éste instante.
4.
Lo cierto, lo único cierto, pero incomprensible, como señala mi amigo Camilo, es que cuando las personas ven un pene les provoca risa y cuando ven una vagina se quedan callados.
5.
El pene y la vagina no son inmorales.
6.
O pensar que el Día de San Valentín, ridículo día de los enamorados, se celebra porque, un 14 de febrero de no sé qué año, en Chicago sucedió la Matanza de San Valentín.
7.
Nuestro querido amigo Mijail Bakunin reconoció al crítico Vissarion Berlinsli ser un masturbador que entró en el vicio por leer poesía a los 19 años y que todo su cuerpo se sacudía con fiebres y calores. Lo solucionó dosificando la dosis a una vez al año.
8.
Mientras tanto, tanto ayer, una mano anónima, firmó en una muralla de Francia el año 1968: Te amo, Oh! Díganlo con adoquines!












