Archivo de Agosto 2008

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Shocklender XXX / en ocho posiciones

Agosto 16, 2008

0.

“No nos da risa cuando el amor llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en los más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es un alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace”.

(La Pequeña Muerte, de Eduardo Galeano)

 

1.

Este es un shocklender erótico.

 

2.

Se pelean los dioses: Cupido dice que Eros le copió a él, mientras que Eros dice lo contrario. Ambos tienen rulos y están semidesnudos cubiertos por una manta blanca. Eros es muy blanco y Cupido tiene los cachetitos colorados.

Entonces se pelean por cuál es el original y, para bien o para mal, el único poder que tienen es el del amor. Se atacan con amor, se lanzan flechas y poderes. Besos y corazones. Catorces de febreros y San Valentines.

Finalmente, se enamoran.

 

3.

Amelie también hacia el amor, y, sin embargo, no se emocionaba. Por lo pronto, prefería preocuparse de cuántas personas estaban haciendo el amor en éste instante.

 

4.

Lo cierto, lo único cierto, pero incomprensible, como señala mi amigo Camilo, es que cuando las personas ven un pene les provoca risa y cuando ven una vagina se quedan callados.

 

5.

El pene y la vagina no son inmorales.

 

6.

O pensar que el Día de San Valentín, ridículo día de los enamorados, se celebra porque, un 14 de febrero de no sé qué año, en Chicago sucedió la Matanza de San Valentín.

 

7.

Nuestro querido amigo Mijail Bakunin reconoció al crítico Vissarion Berlinsli ser un masturbador que entró en el vicio por leer poesía a los 19 años y que todo su cuerpo se sacudía con fiebres y calores. Lo solucionó dosificando la dosis a una vez al año.

 

8.

Mientras tanto, tanto ayer, una mano anónima, firmó en una muralla de Francia el año 1968: Te amo, Oh! Díganlo con adoquines!

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Tus Palabras, Letras, Parrafos, Ilativos, Infinitos.

Agosto 16, 2008

“Y mi imaginación me hace reír,

pintándote”.

Algo Cotidiano, Les Ondes Martenot.

 

He abierto con delicadeza tu carta, con miedo a borrar un detalle o a romper una palabra, y con la ansiedad de saber que dice.

El sobre lo hiciste tu y para mi tiene el mismo valor que las poesías que trae adentro. Pienso que la carta no son solo palabras.

Pero cuando abrí tu carta, por más suave que fui, se me cayeron un par de colores, que luego recogí y guarde dentro de mi cofre de cartón corrugado.

Tus palabras eran sencillas, manuscritas y decorativas, revoltosas. Se movían de un lado a otro, queriendo volar como tus pies, añorando flotar como tus brazos, buscando planear en el cielo como tus pechos.

Por mi parte, he dormido sobre tus palabras, acurrucado en ellas. Tus palabras sin tiempos verbales, tan infinitas y acentuadas, que siempre se les hace pequeña la hoja.

Palabras que recogiste en las plantas y que luego guardaste en mi canasto de bicicleta, sin que yo me diera cuenta.

He abierto con delicadeza tu carta, cuidando no romper el corazón que la sella. Ese corazón similar a los nuestros, asimétricos y espontáneos, bellos y simples. Como un poema de Mario Benedetti: nosotros cuando amamos / es un amor común / tan simple y tan sabroso / como tener salud (Ustedes y Nosotros).

Y todo por la sencilla razón de salir a andar en bicicleta a los cerros, para comer tan solo un trozo un queque con mermelada de frambuesa y un jugo de durazno frente a los ojos de Santiago.

Para luego volar.

 

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Shocklender XXIX / en seis movimientos

Agosto 12, 2008

1.

La señora tenia un chalequito rosado, una falda celeste y un gorrito blanco sobre su cabeza. Ella creía brillar y se sentía enormemente orgullosa de todos los años de feminidad que traía consigo. Herencia de su abuela o simple convicción de genero: ella era una dama.

 

2.

Estábamos todos reunidos en el paradero, en la popularmente denominada hora peak, esperando un autobús. Yo corrí mucho, de un bus a otro, de una puerta a otra. Media hora de mi vida perdida: me unía a la manoseada crítica al sistema de transporte.

 

3.

Una micro nos prometió abrir las puertas: se detuvo frente a nosotros, hermética e inmóvil, y nos ignoró. La señora femenina, la dama, la caserita, esa mujer de rosado, furiosa, escupió su ridículo estereotipo y pateó la puerta de la micro, insultando al chofer.

 

4.

Enojados y obedientes: seguimos esperando.

 

5.

A lo lejos, un autobús tenia sus puertas abiertas: corrimos. Nos subimos por la puerta de atrás y, a mi lado, la mujer de rosado, ordenada y tranquila, seguía delicada y fina.

 

6.

Yo miraba por la ventana: las micros me abruman. Sí, chascón y con el ceño fruncido.

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Hermengarda ¿Qué significa la muerte?

Agosto 12, 2008

Heme aquí junto a tu sepultura,

Hermengarda,

para llorar carne pobre y pura

que nadie de nosotros vio pudrirse.

 

Otros vendrían lúcidos y enlutados,

sin embargo yo vengo borracho,

Hermengarda, yo vengo borracho.

y si mañana encuentran la cruz

de tu tumba caída en el suelo

no fue la noche, Hermengarda,

ni fue el viento.

Fui yo.

 

Quise amparar mi ebriedad en tu cruz

y rodé por el suelo donde reposas

cubierta de margaritas, triste todavía.

 

Heme aquí junto a tu tumba,

Hermengarda,

para llorar nuestro amor de siempre.

No es la noche, Hermengarda,

ni es el viento.

Soy yo.

 

 

Vals fúnebre para Hermengarda, LÊDO IVO

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Shocklender XXVIII / en cinco movimientos

Agosto 7, 2008

1.

Y sin embargo la vida sigue:

 

2.

Pasé una semana en el litoral central, entre Concon, Viña del Mar y, un poco, Valparaíso y Quilpue.

Mamá se mudaría a Viña y debía ayudarle con la mudanza y las cajas y la cinta de embalaje y el papel de diario que envuelve la loza y la defiende de destrozos catastróficos y espeluznantes. Además, la universidad de mi hermano querido estaba en paro, al igual que las demás universidades, debido a la TNE y la pésima y lucrativa administración estatal sobre la educación, así que anduve metido en asambleas y barricadas, o palabras y fuego.

Siempre mirando y pensando, inventando lo que veo y enviando la realidad a un mundo que, parece, es un poco raro.

 

3.

Pero me asemejo a un caracol, que camina con su casa para todos lados, o quizás, será para peor o mejor, soy un cangrejo ermitaño, que recoge conchas vacías y botadas, y se cobija dentro de ellas y se pone a vivir.

 

4.

Mi casa es mi imaginación y mis ideas.

Y la llevo a todos lados.

 

5.

Y estoy tremendamente enfadado, emputecido para ser más categórico: se me olvidaron demasiadas ideas e historias que quería escribir.

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Canción para mi Abuela (y para bailar con ella)

Agosto 7, 2008

El antro era poco crepuscular y muy diverso. La gente pensaba que eras cubana y, por ello, una experta de la salsa y el buen bailar.

Yo, por mi parte, andaba algo callado y aturdido, pues, a mi parecer, los decibeles invasores de la música estrepitosa matan la comunicación y con ello la convivencia integra. Pero como todos los que estábamos ahí no queríamos, sin hablarnos, seguíamos compartiendo en este popular antro del puerto.

 

No obstante, por tradición, las cosas debían marchar como el lugar lo pedía y lo exigía: una gruta de baile, creo, amerita baile.

Entonces, cada uno de nosotros, con sus vocecitas de la mente, tuvo que romper esa ridícula timidez que limita el momento e invitar a bailar a otro. Aunque, como diría Savater, quiero pensar que esa timidez nace de la inseguridad de no saber aplicar los pasos ineludibles que el baile requiere. Claro, todos los bailes, y sus músicas, tienen ciertas formas de bailarnos, y que, si no los sabes bailar, harás el ridículo o, “peor aún”, no conquistaras a la chica que deseas flechar en la fiesta.

 

Pero nosotros, abuela querida mía que no eres de ningún lugar del mundo, sabiamos que esas son patrañas, que las cosas pueden ser más simples y livianas, y que, en este caso, no es necesario enredarse en las suspicacias del baile.

 

Cuando comenzamos a desenvolvernos en el baile y a bailar entre todos sin dejar a nadie de lado, noté que nadie bailaba igual, que quizás querian hacerlo, pero que les resultaba imposible: unos son sumamente tímidos, otros más acatadores y otros más pautados.

A pesar de todo, entre los arrebatos de la masa que bailaba y la oscuridad poco acogedora del antro, te invité a bailar, querida abuela mía de los cafés, una salsa que no sabia cuál será y que tampoco me importaba cuál era.

Feliz me acompañaste a la pista de baile, atestada de parejas que deseaban llamar la atención, y nos pusimos a bailar… y tú me sorprendiste.

 

- Muévete solamente, – me dijiste – salta.

 

Yo me reí y pensé.

 

- Suelta energías – agregaste.

 

Sí, tu te movías para todos lados, saltando, moviendo la cadera, escuchando la música como en una apología del ser como uno es. No te importaba que pensasen “¡Santo cielo! La salsa no se baila así” o “Mira a estos locos, no saben bailar ni un poco”, porque nosotros estábamos felices, bailando como queríamos

           

Y mientras bailábamos, yo pensaba: “El hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire (…) El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada (…) El que justifica o quiere justificar el mal que le han hecho (…) Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo”, como canta el poema de J. L. Borges, Los Justos.

Porque, querida abuela de mil maletas y de eterno horizonte, aquel baile da lo mismo. Lo importante es que todos los días, incluso mientras uno duerme, este bailando, este viviendo, se este moviendo como uno quiere.

Como Los Justos de Borges que se ignoran entre ellos, porque saben que cada uno de ellos tienen sus formas de vivir (y por lo tanto de bailar).

Y que le diría a Borges que agregase en el poema una pequeña frase: “El y su abuela que bailan salsa saltando de un lado a otro”.

Bailan una canción que recita la construcción de una vida con flores para sembrar, con maletas que llenar y con obstáculos para superar, entre pentagramas que carecen de jefes y aburrimiento, y que escriben encomios de una vida más libre y liviana.