1.
Soñé con un viaje. Un viaje en donde yo ya me encontraba sin mi luciérnaga.
2.
En mi sueño, sueño dormido, flotaba, muy veloz, al espacio exterior, al cielo de estrellas y planetas, hasta llegar a la luna.
Ahí yo reposaba, liviano sobre el suelo de luna y no de queso, y observaba como el mar, enamorado de la luna, provocaba grandes mareas para llegar a ella.
Comencé a pasear por el astro, nostálgico como siempre, y me encontré con una mujer.
3.
La mujer era una astronauta que vivía en la luna, en el lado que nosotros no vemos, en el lado oscuro de la luna, para que ningún telescopio la pudiese ver.
Ella llevaba años en la luna. Se han olvidado de mi, decía, triste todavía, y me explicaba que quedaría para siempre en el mismo lugar, sentaba, blanca, con su grueso traje espacial y su casco que guarda los rayos de sol que nunca ve.
4.
Nunca se me hubiese ocurrido la idea de soñar con una canción. Y que además trate de una canción que me gusta mucho, que me hace pensar y suspirar cuentos y dibujos.
5.
Solo, entre cuerpo celestes.
La nave se va y me deja en el aire
donde falta oxigeno
donde, inevitablemente, quedaré.
No hay más sombras, que las espero aquí.
No pude ver los autos dando vueltas
a través de mi casco.
Solo en los planetas.
Unos guantes tan blancos,
me empujan hasta caer.
“El Astronauta Olvidado”,
de la banda argentina Bauer.
6.
Solo espero poder ir de visita de nuevo, en mis sueños o en su canción, y pedirle que, si no es mucha la molestia, me ayude a buscar a mi luciérnaga, que se confunde entre las estrellas, para poder despedirme de ella.













