Archivo de Octubre 2008

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Shocklender XXXVIII / en seis movimientos.

Octubre 28, 2008

1.

Llevo en mis manos a mis dedos heridos.

 

2.

Como pepino con mis manos y me arden los dedos.

 

3.

Escribo con mis dedos y ellos bailan sin problemas sobre las letras.

 

4.

Estuve pensando antes de dormir: me dijeron que si pensaba en una persona antes de dormitar mi cuerpo y mi mente, soñaría con esa persona.

Por supuesto, lo hice. Y, no tan por supuesto, me resultó.

Sí, soñé contigo, que nos juntábamos y yo te invitaba a una actividad libertaria en los cerros. Allí nos encontrábamos con mucha gente, con Ariel, con Pablo, con Camilo, Cristian, Felipe, Karen, Paloma, David.

Pero yo no sé, no lo sé y lo admito sinceramente: todo era un caos. Me imagino que fue problema de los organizadores de la actividad de mis sueños o, en realidad, era yo el que no podía prestar atención a que todo marchara bien y a tu sonrisa.

Por lo pronto, debimos correr, cuando estábamos en el piso, en la tierra mirando el cielo, y vimos como a Ariel se le mojaban los fanzines a causa de unas olas de mar que terminaron por romper todo.

A pesar de que estábamos en un cerro.

 

5.

Desperté contento, tranquilo.

 

6.

Y mis dedos, aún heridos, cubiertos de margaritas, esperan crear un sueño con sus manos.

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Sueño y Lenguaje

Octubre 28, 2008

Tengo un sueño, de esos sueños de cuando grande quiero ser.

Mi sueño es simple y sincero, un poco creativo: quiero ser inventor de palabras.

Hacer un diccionario nuevo, con las palabras que invento.

Por ejemplo, anoche, mientras dormía, imaginé (*) la palabra Eñerto, que significa pecador o traidor, y, cuando desperté, imaginé la palabra Muspula, que es una semilla de flor que se transforma en polen.

Tiempo atrás, creé la palabra Peturo, que es un insulto.

Creo, como Noam Chomsky, que el lenguaje es el principal hilo creador de la personas, todo lo que hablamos es nuevo, es creación, es libertad.

 

 (*) Imaginé las palabras, ya que ellas tienen forma y son acción.

 

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Shocklender XXXVII / en ocho movimientos

Octubre 20, 2008

1.

Me he comido un pastel de mil hojas con, exactamente, mil hojas.

 

2.

Me he puesto muy feliz por esto y observo con desnudada satisfacción las migas que he dejado en el cartón.

 

3.

Me he tomado un té con canela, pensando en que no quiero que mi robot rosado se coma mi azúcar y alegando y gritando contra la muralla los enfados que provocan los pasteles de mil hojas que traen novecientas noventa y nueve hojas o mil y una hojas.

 

4.

Me he desordenado solo, siempre soy y seré el responsable de todo lo que me converge, y he revuelto mi habitación con una licuadora que dejó todo desparramado y sucio.

 

5.

Me he dormido despierto, mientras trabajo y solo funciono y no pienso, actúo de forma, lamentablemente, objetiva, como un robot de verdad, como un botón, como C3PO, como aquel mono de los Power Rangers que exclamaba “Ayayayayay” con sus brazos metálicos sobre su tambaleante cabeza.

 

6.

Me he intentado comer las mil migas que dejó mi pastel de mil hojas, y he quedado lleno de mil migas, y, por mi casa que queda en un árbol, han pasado mil vientos que se han llevado mis mil migas (las migas se entremezclaban con manjar).

 

7.

Me he quedado sin mis mil cosas, mis mil trocitos de pastel, y he quedado con menos mil hojas, lo cual vendría a ser más bien un problema matemático.

 

8.

Me he quedado, de nuevo, feliz. Porque de los mil vientos que llevaron mis mil hojas, uno volvió a mi casa en el árbol y me ha dejado, sobre mis harapientos pantalones, una miga de mil hoja, que al caer se ha roto y se partido en mil trocitos… cuan metáfora del infinito.

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La Inversión de la Vida: Punk o Explotar

Octubre 20, 2008

“Después del trabajo,

solo melancolía

es mi enemiga

 y a seguir viviendo,

que nos gusta obedecer

y guardar silencio”.

(Punky de Loquero)

 

Lo noche es joven, a pesar de los miles de millones de años de existencia que tiene, cuando salgo del trabajo: el día me amanece en él y la noche me despide de él.

 

El comienzo de un fin: para algunos la vida termina cuando el trabajo acaba, otros dudamos que el trabajo sea vida y florecemos cuando salemos de él.

La gran mayoría ha vivido para trabajar y otros hemos trabajo para vivir, y el tiempo libre nos recuerda a la dulce demanda de los mártires de Chicago: queremos más tiempo libre para poder cultivarnos como individuos. No se trató de la abolición del trabajo, pero sí de la reducción de éste, y por lo tanto del fermento de otros aspectos más humanos y creativos.

 

Newton pensó en la Ley de Gravedad porque tenía el tiempo suficiente para sentarse debajo de los manzanos y pensar en mil ocurrencias, cosas y cuestiones. Descartes pasó gran parte de su adolescencia postrado en cama y eso le dio para pensar muchas cosas matemáticas. Mientras que tantos otros no tenían el derecho a tener tiempo libre para inventar sus propias teorías porque estaban encerrados en fabricas todo el día y sus acostumbradas vidas no les permitían pensar en que habían otras formas de vida, más libres y livianas.

Siempre hubo excepciones, siempre hay, entre ellos, por eso fueron tan denotadas y llamativas: reflejaron el arte de romper lo establecido.

 

            Pero lo cierto es que el trabajo mata las ideas y la creatividad, o por lo menos las reduce, y no dan ni ganas de pensar: si el trabajo cansa, la televisión descansa.

¡Que todos los días sean domingo! Dirán algunos, pocos ¡Que el viernes siga siendo el mejor día de la semana! Dirán otros, varios ¡Trabaja siete días y descansa millones de años! Dirá Dios.

Decir que cuando salgo del trabajo me encierro en mi bunker de imaginación es una mentira. Prefiero pensar al revés: que el mundo que vivo, que dialogo, que comparto, que imagino, que escribo, que dibujo, es el real, y que el mundo del trabajo, del tiempo muerto, del prozac o del muzac, de la rutina, es una mera ficción que podemos derribar.

 

            Porque pienso que el ser humano, ese ser único e irrepetible, cuando es pequeño, de tres años digo, nunca se niega a poner un cubo sobre el otro o a rayar un papel arrugado con colores fosforescentes. Pienso que esa creatividad es escondida por la educación y el trabajo, por la televisión y la vida enajenada. Y pienso que madurar no es crecer, que trabajar no es ser adulto y que el dinero no merece más importancia que la necesaria.

 

            Estas cosas no se las digo al jefe, al patrón por decirlo de forma más anacrónica, porque me da lo mismo, porque no es asunto mío lo que él haga y porque lo que reclamo no es un mejor sueldo o mejores condiciones laborales. Más bien, no reclamo, sino que miro con recelo el mundo real de los adultos, lo crítico y lo cuestiono, y me planteo no morir en el intento de seguir viviendo como yo quiero.

 

            Si el mundo fuera claro, no existiría el arte, me dice Camus, y complemento en que vivir es un arte, que vivir es soñar, que sueño con volar, libre y liviano. Porque si en realidad no existiesen otras formas de vivir, el mundo sería claro y yo no estaría escribiendo aquí, en mi austera habitación.

 

            Y que, finalmente, hoy salí de nuevo del trabajo y la ciudad estaba oscura y fría, y yo seguía con mi misma mirada y los mismos pensamientos que ayer. No por suerte, menos gracias a Dios, sino porque de eso me encargo, día a día, piedra a piedra, muralla a muralla.

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Shocklender XXXVI / en cinco movimiento + uno dramático

Octubre 15, 2008

1.

Hoy lo pude deducir: cada día tiene algo extraño.

 

2.

Sí, mis estimados leyentes (que no sé por qué leyen esto), no tienen de qué temer, ni pensar que en cualquier minuto nuestras vidas se pueden transformar es un caos, cuan apología de Guasón.

Aunque quizás, en su totalidad, la vida sea algo absurda, siempre, cada día, existe un momento propiamente extraño, lo que no significa que sea ridículo o inútil.

 

3.

Ahora bien, sin ninguna poesía homogénea, por qué digo esto y por qué hoy lo descubrí: sucede que hoy ocurrió un suceso exageradamente extraño, y la exageración es una muy bonita arma para las ideas, y eso me hizo deducir que todos días, por muy pequeño que sea el instante, siempre hay algo extraño.

 

4.

Al grano: trabajo en un café, haciendo café de barro y atendiendo mesas cafés con gente café, y, mientras observaba si alguien se iba a sentar a tomar café, vi que un muchacho estaba parado al costado de una mesa barajando cartas de una forma muy sofisticada. Esperé a que tomara asiento y me acerqué a él: al llegar a su mesa, me percato que estaba moviendo las manos sobre el mazo de cartas y estas se movían solas.

Inmediatamente me di cuenta que era magia y lo festejé: le dije Ah, estas haciendo un truco, y él me dijo Sí, pero aún no está listo. Entonces le dije que me llamara para que me hiciese un truco de magia.

 

5.

Acto Primero

(En el escenario hay una mesa colonial y al costado izquierdo se encuentra un café de aspecto anaranjado con adornos propios de semejante lugar)

 

Escena I

 

EL MAGO se encuentra atento en su mesa, con un gorro de copa y un capa de tres metros. DIEGO lleva una polera naranja y una falda partida por la mitad, su pelo está mal cortado y está siendo atormentado por las paradojas de la vida).

 

DIEGO (acercándose al EL MAGO con una libreta en la mano): Hola, buenas tardes ¿Desea servirse algo?

 

EL MAGO (moviendo cartas sin tocarlas): No, gracias, estaba buscando un lugar oscuro y cómodo para practicar mi truco.

 

DIEGO (extrañado): ¡Ah! Estás haciendo un truco de magia.

 

EL MAGO: Sí.

 

DIEGO: Entonces después me llamas para que me hagas el truco.

 

EL MAGO: Está bien, yo te aviso.

 

DIEGO: Nos vemos (Vase)

 

 

Escena II

 

EL MAGO y DIEGO

 

EL MAGO (moviendo los brazos como señal): ¡Hey! Muchacho, ven.

 

DIEGO (escapando del mundo laboral): ¿Ya esta listo?

 

EL MAGO: Sí. Mira piensa en un número del uno al diez.

 

(DIEGO piensa en el siete)

 

EL MAGO: Pensaste en el siete ¿verdad?

 

DIEGO (asombrado): ¡Sí!

 

EL MAGO: Bien, tenemos buena conexión entonces. ¿Cómo es tu nombre?

 

DIEGO: Diego.

 

EL MAGO: Ya Diego, saca una carta cualquiera.

 

(EL MAGO ofrece una carta y DIEGO saca un siete de corazones)

 

EL MAGO: No me muestres tu carta, si quieres la puedes guardar.

 

(DIEGO la guarda en su mitad de falda)

 

EL MAGO: Ahora adivinaré tu carta, viendo cuál es la que falta.

 

(EL MAGO divide el mazo en cuatro partes mediadas por DIEGO)

 

EL MAGO: Ahora barajaré las cartas. Mira las colocaré una boca arriba y la otra boca abajo.

 

(EL MAGO revuelve muy bien las cartas)

 

EL MAGO: Fíjate, veremos la carta que falta.

 

(EL MAGO hace un arco con las cartas, quedando hacia arriba sólo las de corazón, en orden de la A al Rey).

 

DIEGO: ¡Mi carta es el siete de corazones y es justo la que falta! ¡Que buena!

 

EL MAGO: Que bueno que te gustó. Visita www.magosdechile.cl , ahí nos puedes encontrar.

 

DIEGO: Sigue así, perfecciónate harto.

 

EL MAGO: Gracias. (Vase)

 

(EL MAGO se aleja levitando por el café, hasta desaparecer en una mampara de vidrio).

 

 

Escena III

 

DIEGO

 

DIEGO: ¡Ay la vida! todo lo que es pasado se transforma en ficción (Vase)

 

(DIEGO se dirige a limpiar tenedores)

 

 

 

(Se cierra el telón. Fin del instante).

 

6.

¡Oh! Dionisio, que ya es ficción. Como lo extraño cuando está sucediendo: todos los días tienen algo extraño. Todo lo pasado se hace ficción.

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La Gente Dice II

Octubre 15, 2008

Viejo culiado concha de tu madre hijo de puta huevon, dice David, políticos de mierda.

Yo necesito anteojos, dice Camilo, yo uso los ojos todo el día.

En bicicleta no se me cruzan perros ni personas, dice Diego, se me cruzan palomas.

Él es mi amigo, dice Nixiu, yo le doy un pastel y él me da Internet.

Su novio es muy folclórico, dice Mirelle, tiene un chupalla larga colgando.

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Shocklender XXXV / en cinco movimientos

Octubre 4, 2008

Me gusta comer porotos. No solo porque soy vegetariano y debo alimentarme de proteína vegetal, sino que porque son ricos.

 

2.

Un día, como es de costumbre, me junté con mis amigos Cristian y Ariel en el metro República, para charlar sobre nuestros proyectos con el Zona Temporalmente Autónoma.

Mientras esperábamos a Ariel, le comenté a Cristian que yo tenía sueño. Él, espontáneamente, me dijo ¿Comiste porotos? Yo, extrañado, le dije no y ¿por qué debería tener sueño por comer porotos? Cristian me dijo que comer porotos daba sueño.

Desde aquel entonces, después de comer porotos, me envuelve un sueño de pupilas que pesan y fuerzas que se esfuman.

 

3.

Pero ¿Qué tiene de malo dormir una siesta? Alguien dijo por ahí que dormir la siesta es dividir el día en dos amaneceres.

Claro, a la noche tienes más energía y puedes enfrentar la creatividad de la madrugada con más lucidez.

Con tal de decirles que a las tres de la madrugada estoy bailando en mi alcoba.

 

4.

Pero uno baila en la alcoba y el piso cruje, las tablas rechinan y la gente se enoja.

Ahí uno entiende las palabras de Antonin Artaud: no es el mundo es que se ha vuelto anormal, es el ser humano.

El mundo no se enoja cuando uno baila y hace ruido cuando la noche ya no es joven. Son las personas que se acostumbraron a vivir alegando por tonteras, por el tonto que se cruzó en la calle, por la fiesta del vecino, porque no transmitirán el partido de fútbol, porque este weon no sabe manejar, porque tengo esta uña muy larga.

Y uno es el que construye el mundo.

 

5.

Pero te preguntas ¿Qué es normal? ¿Qué no lo es? Entonces, hablemos de la lógica del mundo: La lógica ilógica.

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Sinopsis “Teorie’st e Prâctiqe’t”: Taza

Octubre 4, 2008

Este texto, en realidad, es un párrafo, un pedazo, un trozo que, junto a otros trozos, conforman un texto que estoy construyendo, con mis pequeñas palabras, llamado “Teorie’st e Prâctiqe’t” (Teoría y Practica, dicho en mi idioma) y que recoge el concepto de objetos, sucesos y palabras cotidianas y su posterior práctica y transformación.

Es la creatividad la esencia de cada uno, la libertad intrínseca, el azulejo que nos han escondido. He aquí un fragmento:

>> Taza .-

. Teorie’st: la taza es, generalmente, redonda y, lamentablemente, con una sola oreja. Se utiliza para tomar bebidas y se dividen en tazitas, tazas, tazones y tazotes. Sin embargo, la taza como tal, debe alcanzar un contenido cúbico de 180 ó 200 cc, razón por la cual se ocupa como proporción de medida universal.

Por otra parte, la forma de la taza, al igual que el material de hechura y el diseño de ésta, puede se variada, a tal punto que, creo, existen para todos los gustos.

 

. Prâctiqe’t: cuentan la historia de un monje tibetano que por la vida iba. Él meditaba, tejía, estudiaba y compartía con sus compañeros ascetas de la comunidad diariamente, como cualquier monje tibetano.

Cuando iba a dormir tenía al lado de su cama una taza, la cual volteaba, dejándola boca abajo, antes de cerrar los ojos y acabar su día. Al despertar, tomaba la taza y la dejaba en su posición original, boca arriba. Luego, al anochecer volvía a dejarla boca abajo.

¿Qué significa esto? Se preguntaba un pajarito azul que lo observaba siempre. Con el tiempo, el pajarito comprendió: al llegar la noche, y junto a ella la hora de dormir, el monje tibetano volteaba la taza porque ya estaba llena, porque el día ya había terminado, estaba consumado de experiencias, ideas, comidas, respiros, parpadeos y caminos. Por lo tanto, era hora de voltear la taza y dejar que se vacié, que la mochila esté más liviana. Entonces, cuando despertaba, dejaba nuevamente la taza boca arriba, vacía, lista para ser llenada de vivencias, amores, desamores e ideas… un nuevo amanecer, otro día para vivir el presente.

La taza es el día, decía el pajarito azul.