1.
Hoy lo pude deducir: cada día tiene algo extraño.
2.
Sí, mis estimados leyentes (que no sé por qué leyen esto), no tienen de qué temer, ni pensar que en cualquier minuto nuestras vidas se pueden transformar es un caos, cuan apología de Guasón.
Aunque quizás, en su totalidad, la vida sea algo absurda, siempre, cada día, existe un momento propiamente extraño, lo que no significa que sea ridículo o inútil.
3.
Ahora bien, sin ninguna poesía homogénea, por qué digo esto y por qué hoy lo descubrí: sucede que hoy ocurrió un suceso exageradamente extraño, y la exageración es una muy bonita arma para las ideas, y eso me hizo deducir que todos días, por muy pequeño que sea el instante, siempre hay algo extraño.
4.
Al grano: trabajo en un café, haciendo café de barro y atendiendo mesas cafés con gente café, y, mientras observaba si alguien se iba a sentar a tomar café, vi que un muchacho estaba parado al costado de una mesa barajando cartas de una forma muy sofisticada. Esperé a que tomara asiento y me acerqué a él: al llegar a su mesa, me percato que estaba moviendo las manos sobre el mazo de cartas y estas se movían solas.
Inmediatamente me di cuenta que era magia y lo festejé: le dije Ah, estas haciendo un truco, y él me dijo Sí, pero aún no está listo. Entonces le dije que me llamara para que me hiciese un truco de magia.
5.
Acto Primero
(En el escenario hay una mesa colonial y al costado izquierdo se encuentra un café de aspecto anaranjado con adornos propios de semejante lugar)
Escena I
EL MAGO se encuentra atento en su mesa, con un gorro de copa y un capa de tres metros. DIEGO lleva una polera naranja y una falda partida por la mitad, su pelo está mal cortado y está siendo atormentado por las paradojas de la vida).
DIEGO (acercándose al EL MAGO con una libreta en la mano): Hola, buenas tardes ¿Desea servirse algo?
EL MAGO (moviendo cartas sin tocarlas): No, gracias, estaba buscando un lugar oscuro y cómodo para practicar mi truco.
DIEGO (extrañado): ¡Ah! Estás haciendo un truco de magia.
EL MAGO: Sí.
DIEGO: Entonces después me llamas para que me hagas el truco.
EL MAGO: Está bien, yo te aviso.
DIEGO: Nos vemos (Vase)
Escena II
EL MAGO y DIEGO
EL MAGO (moviendo los brazos como señal): ¡Hey! Muchacho, ven.
DIEGO (escapando del mundo laboral): ¿Ya esta listo?
EL MAGO: Sí. Mira piensa en un número del uno al diez.
(DIEGO piensa en el siete)
EL MAGO: Pensaste en el siete ¿verdad?
DIEGO (asombrado): ¡Sí!
EL MAGO: Bien, tenemos buena conexión entonces. ¿Cómo es tu nombre?
DIEGO: Diego.
EL MAGO: Ya Diego, saca una carta cualquiera.
(EL MAGO ofrece una carta y DIEGO saca un siete de corazones)
EL MAGO: No me muestres tu carta, si quieres la puedes guardar.
(DIEGO la guarda en su mitad de falda)
EL MAGO: Ahora adivinaré tu carta, viendo cuál es la que falta.
(EL MAGO divide el mazo en cuatro partes mediadas por DIEGO)
EL MAGO: Ahora barajaré las cartas. Mira las colocaré una boca arriba y la otra boca abajo.
(EL MAGO revuelve muy bien las cartas)
EL MAGO: Fíjate, veremos la carta que falta.
(EL MAGO hace un arco con las cartas, quedando hacia arriba sólo las de corazón, en orden de la A al Rey).
DIEGO: ¡Mi carta es el siete de corazones y es justo la que falta! ¡Que buena!
EL MAGO: Que bueno que te gustó. Visita www.magosdechile.cl , ahí nos puedes encontrar.
DIEGO: Sigue así, perfecciónate harto.
EL MAGO: Gracias. (Vase)
(EL MAGO se aleja levitando por el café, hasta desaparecer en una mampara de vidrio).
Escena III
DIEGO
DIEGO: ¡Ay la vida! todo lo que es pasado se transforma en ficción (Vase)
(DIEGO se dirige a limpiar tenedores)
(Se cierra el telón. Fin del instante).
6.
¡Oh! Dionisio, que ya es ficción. Como lo extraño cuando está sucediendo: todos los días tienen algo extraño. Todo lo pasado se hace ficción.