I. Siempre me familiarizo con la noche: me parece atractiva, misteriosa, poética.
II. A veces salgo a través de ella andando en bicicleta, o simplemente caminando, transitando a la mitad de la calle, como un auto o un camión, y me parece divertido. Me entretiene, sonrío, pero también me enojo por culpa de los tarados que no saben conducir bien.
III. Sin embargo, algo me molesta.
IV. Pienso, se me ocurre, que me voy a encontrar con personas interesante, con poetas de la vida, pintores de las calles, escritores de las estrellas, bailarinas de las aceras. Personas que deambulan a través de la suave y solitaria noche, transparentes, eternamente sonámbulos, creativos, melódicos como zorzales, enamorados todos y entre todos.
V. No obstante, no veo nada. Solo observo titilar las ventanas con las multicolores luces de la televisión, a los autos pasar veloces, a las casas enrejadas, a los conserjes regar con sus viejas radios a la cintura. Veo, algo así como, una noche rutinaria.
VI. Sueño, en cambio, con un lugar escondido: una pequeña habitación con tres sofás, una biblioteca con libros audaces y coloridos y una radio que relata melodías nocturnas de una ciudad lejana.
Un lugar escondido donde nos sentamos a conversar por las noches, a leernos, a dormirnos, a acompañarnos. Un lugar donde nacen las más hermosas y arriesgadas ideas que atentan contra el orden establecido.
Un lugar escondido en la oscuridad del cielo nocturno, de la limitada luz de los astros, pero iluminado por los faroles que salen de nuestras cabezas.
VII. Espero que nos encontremos alguna noche. Todos nosotros, crepusculares, como jóvenes que traspasan los techos del Barrio Latino en París del 68 escapando de la policía.
VIII. Aunque las caminatas nocturnas estén marcadas por el inesperado azar, aunque nuestras calles estén alejadas una de otra, espero que nos encontremos, los muchachos y muchachas que buscan las cosas que el mundo oculta durante el día.
Nos encontremos y armemos con palos, clavos, libros, ideas y sueños aquel pequeño e incorrecto lugar.

















