
Pot Be Bop Ñ
Junio 2, 2009I.
A veces pienso que la luna está en mi ventana, todos los días.
II.
Por las noches, mientras escribo en mi sucio escritorio, miro a través de las cortinas y veo una pequeña luz blanca, brillando, en el cielo, y pienso lo hermosa que es la luna por las noches y resulta, como siempre, inspirador para cualquier poeta o escritor: nostálgica, nocturna, solitaria, lejana, luz que no brilla por si sola.
III.
Y siempre tiene alguna significación personal, sea un hombre lobo o no. De hecho, desde una perspectiva policíaca, las noches de luna llena son potencialmente más criminales que otras noches, o, desde la mirada de alcohólico, es la noche precisa para entregarse a la inconsciente bohemia del alcohol.
IV.
Extraños planteamientos, pero es más extraña la luna, el misterio de su lado oscuro, de sus mares, sus montes y sus cráteres. Hay quienes urgen por plantear, lo más pronto posible, una geografía lunar. Pero, siendo más técnico, la luna es una pelota de tenis al lado de una de basketball.
V.
Cuando pequeño creía que me perseguía, ya que cada paso, cada correr nocturno que hacia, ella seguía estando a mi lado.
Y esta noche está ahí, más asomaba que nunca, para molestar o inspirar.
VI.
Sin embargo, mientras más la miro, me doy cuenta que es cuadrada y que, en realidad, es el cartel de una constructora que brilla en lo alto gracias a la grúa que lo sostiene.










