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Pot Be Bop P

Junio 23, 2009

I.- Señalamos que robar es intrínseco en el ser humano, más aún cuando se trata de transgredir a quienes molestan la vida cotidiana, empapelando las calles de basura publicitaria y reuniendo las necesidades básicas en templos de consumo. Asaltar a quienes tratan de hilar nuestros intereses y de encerrar la cultura entre impuestos y precios que transforman al conocimiento en un lujo.

II.- Hay que trabajar con el riesgo y la utopía, comprendiendo que las problemáticas de nuestro entorno no se resumen a un puro materialismo dialéctico o a una conjetura del racionalismo, sino que arden en nuestras casas, en nuestras habitaciones, comedores, calles: quien habla de revolución y lucha de clases sin referirse a la vida cotidiana tiene un cadáver en la boca.

III.- El tiempo cada día muere más y pensamos que cada día tenemos menos tiempo para ser nosotros mismos: nos quedamos adormecidos ante las inquietudes superficiales que nos ofrece Internet y preocupados ante la intriga vacía que expone la televisión.

IV.- Lo que me llama la atención es que, por lo que he oído y escuchado, cuando uno plantea esto, resulta que se trata de un crítica repetida y sin sentido. Claro, efectivamente es obvia, pero si todos la tenemos tan clara ¿es que acaso nos parece bien? ¿Es reconfortante comprender todo lo de humanidad perdido?

El conformismo acecha.

V.- No cabe duda alguna que el panorama es desolador.

VI.- En consecuencia, se cae, inevitablemente, en ciertas disyuntivas: Si bien, detesto el orden el actual, crítico al sistema capitalista y tampoco me contento con los movimientos sociales estéticos y establecidos por la costumbre ¿Mi lucha apunta a la construcción de una sociedad radicalmente distinta a ésta o pretendo hacer de la existencia algo más soportable? Ambas son utopías: no en el absurdo sentido fantasioso, sino en la idea del sueño colectivo y la cimentación de lo imposible como desafío de nuestras vidas.

VII.- Quizás nuestras acciones no apuntan a ser la directrices de la sociedad en progreso, por ningún motivo, ni a pretender cambiar todo lo que en ella se ha edificado: simplemente debemos aunar fuerzas, desde un disparo solitario a un grito colectivo contra el Banco Mundial, para que este mundo no se deshaga.

VIII.- Y pensar en todo lo que abarca el solo hecho de que no se disuelva, a causa de quienes creen ser dueños del mundo y de nuestras vidas, significa trabajar, por fatigoso que sea, en rescatar la literatura, el pensamiento, la experiencia humana, la memoria milenaria de los pueblos indígenas; en protestar contra la degradación ambiental, los organismo económicos mundiales, los gobiernos ineptos (o cualquiera) y la falta de derechos básicos; en publicar e informar lo que otros ocultan; en intervenir los espacios públicos; en plantear la educación desde otras perspectivas; en impulsar espacios liberados como resistencia al capitalismo, para compartir y encontrarnos; en recobrar el espacio integral del sindicato; en celebrar la vida a diario y festejar el cuerpo a cada instante; y tanto más, que la creatividad de nuestras vidas erosionan, de a poco, los elementos que este sistema utiliza para homogeneizar la vida.

PLaymobils después del combate.

Playmobils después del combate.

2 comentarios

  1. Realmente te quedaste pensando en eso mucho tiempo… yo por lo menos, estoy segura que vi a unos hombres que planeaban entrar a robar a un panaderia y me dio mucho susto porque venian en la micro conmigo…

    QUE SUSTO!!!!


  2. a propósito del “combate” de los playmobils y de otras ideas… te has dado cuenta que ya se abrió la “temporada de caza de candidatos”. ya tengo unos cuantos elegidos para decirles algunas cosas. mmm… pero este año voy a funar a “peces gordos”! Deivid



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