
Shocklender
· Introducción.-
El día lunes 3 de marzo de este año comencé a escribir mi colección de escritos llamada Shocklender. Sin expectativa alguna y convencido de que el fin no justifica los medios, construí, sin querer, un espacio narrativo entregado a la heterogeneidad de las palabras y los pensamientos, recogiendo ideas, sucesos cotidianos e historias ajenas que reflejan la endeble estructura del mundo y sus insaciables ganas de enajenación.
Shocklender, más allá de ser un aburrido reflejo de su autor, es la postura literaria de la que se refiere Ernesto Sábado en su ensayo “El Escritor y sus Fantasmas”. Cito: (…) para mi, como para otros escritores de hoy, la literatura no es un pasatiempo ni una evasión, sino una forma -quizá la más completa y profunda- de examinar la condición humana.
Dicho examen no se trata, desde mi perspectiva, de un estudio sociológico del ser y la sociedad expresado mediante la narrativa, sino que, por el contrario, se basa en la interpretación personal que uno puede construir a través de la escritura. Es por esto que en los escritos Shocklender existen tantas alusiones personales, ya que, si las quisiésemos asesinar para poner en su lugar planteamientos netamente objetivos, la gracia de la metáfora y la subjetividad no existirían, y por lo tanto la literatura se transformaría en una ciencia más, en la imposición de un objetivo intelectual y doctrinario del arte, como diría Herbert Read.
Frente a eso… aquí estamos, inventando y experimentando, en este oficio solitario y solidario, escribiendo para demostrar que no hemos muerto en el intento de construir aquel espacio donde la libertad se vea reflejada en la creatividad intrínseca de las personas.
Finalizada la colección Shocklender , he reunido cada texto aquí, en este espacio virtual y limitado, los cincuenta y uno textos, los cientos de movimientos, para inquietar espíritus, criticar e imaginar.
· Shocklender I / en tres movimientos.
1.
Todas las mañanas son frías.
El silencio del alba en la ciudad, me insita, cada mañana, a eso de las seis, a caminar jugando y bailar pensando.
Es en esos instantes cuando la ciudad deja relucir sus historias escondidas.
Nadie corre sobre ella y el canto de los pájaros invisibles la envuelve en el recuerdo de cuando era bosque y río.
2.
Cuando los despertadores recién comienzan a escandalizarse, en una esquina del apartado centro de Providencia, un grupo de 20 o 30 viejitos están reunidos, despiertos, esperando nada u ocultos de la muerte detrás de los arbustos de la calle.
Por ahí no pasan micros, ni metros ni colectivos y sin embargo ellos están ahí, contentos y copuchentos.
3.
Me conformo con que hay que amar al misterio.
· Shocklender II / en tres movimientos.
1.
Es otoño y todas las mañanas son domingo, hasta como las siete y media. No de quedarse en cama soñando sueños, sino por los trozos de aire fresco que se pueden respirar. La ausencia de autos, las hojas, el viento, dan ganas de no dirigirse a ninguna ocupación.
2.
No me ha tocado niebla, mas solo he estado por algunos instantes en las nubes durmiendo.
3.
La lluvia ha transformado algunas hojas en barquitos y los autos las han derribado.
Supe de un ejercito de hormigas que detestan el verano y que se dispusieron a navegar por los escuetos ríos de invierno, aquellas efímeras columnas de agua que se forman al costado de la calle.
Ellas combatirían a los enormes destructores de barcos, sea como sea.
Cuando una mañana me encontré varios y variados trozos pequeños de juguetes, rosados, verdes, amarillos y rojos, supe que habían perdido.
· Shocklender III / en siete movimientos.
1.
Mi ventana es pequeña y larga. Está en la parte superior del muro. Su marco es de fierro y tiene un vidrio trizado. Debajo de ésta, esta mi improvisado escritorio, que es más bien una tabla sobre un caballete y unos cajones.
Mi amigo Camilo iba a colocar música de su emepetres y, al levantar la cabeza, se golpeo contra la ventana, haciéndose un tajo de un centímetro y sangrando mucho.
Él se mojó la cabeza y luego fuimos a comprar una povidona, que luego se quedó en mi mochila.
Cuando vi lo que iba a colocar de su emepetres supe porqué se pegó en la cabeza: el golpe había sido un castigo divino, por haber deseado escuchar Regina Spektor.
Él insiste que es muy buena, pero yo no lo creo.
2.
A los pocos días me percaté que mis primas me robaron leche.
3.
Últimamente he escrito cosas que sé que a nadie le interesa, como todos los Shocklenderes, pero me he sentido bien, a pesar de la incomoda soledad de mi cuarto.
A mi me gusta la soledad, estar ciertos momentos solo es un viaje introspectivo muy bello, donde puedes descubrir imaginaciones dentro tuyo, ideas, dibujos, escritos, en fin.
4.
Todas las noches me duermo de madrugada, a veces cuando el alba entra en mi habitación a darle unas palmadas a mi aturdida imaginación, que por esas horas no funciona muy bien.
5.
Es increíble la cantidad de palabras que no conoce Word: recién desconoció las palabras guisuinantes y havetandis.
6.
Hay poesías y poesías. La mayoría no me gusta, o más bien, me desagradan aquellas demasiado rebuscadas, pues no encuentro donde verme.
Hay poesías simples, de simples metáforas, y no por esos menos significativas o profundas. Esas me gustan, sí.
Espero que me entiendan.
7.
Mientras escucho Amelia, iré a lavar mi loza. Soy un caos.
· Shocklender IV / en cuatro movimientos.
1.
Aquí estoy de nuevo, otra mañana aturdido.
Mi reloj digital indica que son las 8:34 a.m de un día miércoles y lo dudo.
No sé quién inventó la hora, que no es lo mismo que el tiempo, así como no sé quién o quiénes decidieron colocar al norte arriba. Lo lógico es que debe ser porque las grandes hegemonías mundiales, dueñas de los mapas y de las fronteras, están en el norte. Ellas, ni tontas, se colocan arriba, dominantes y altaneras.
2.
Los hombres creen en los dioses que crean.
3.
Campfire Kansas, de la vieja, no tanto en realidad, banda The Get Up Kids, que me ha acompañado durante tanto años.
No tanto como Spinetta, lo admito.
Recuerdo cuando tenía 9 u 8 años y papá me regalaba cassettes de Spinetta que el mismo grababa, con bellos temas como Alma de Diamante, El Anillo del Capitán Beto, 200 años y Bomba Azul. Ahora lo escucho en emepetres y es raro.
4.
Al principio, cuando venían amigos o conocidos de mamá a casa, en los días que vivía con ella, me presentaba como “el niño ecologista que defiende animales”, tratando de transformar las cosas que yo pienso en algo más lindo y apacible.
Con el pasar de los años, en casa de un amigo suyo, que fue músico durante la dictadura, le dijo que yo era anarquista y que leía mucho. El tipo, que era comunista, dijo “muy bien, y ¿qué lees?”, “Ahora estoy leyendo a Noam Chomsky” le contesté.
Años más tarde, mi madre volvió a hacer la aclaración.
Una amiga suya, tenia un sobrino de mi edad, y le dijo a mi mamá “Pero preséntale al Rigoberto (no recuerdo su nombre), a él tambien le gusta la onda social”, y mi mamá le pregunta “Pero ¿él que es?“, “Comunista” le dice, “¡Ah! ¿viste? Mi hijo es anarquista”.
A mi me gusta, y me hace en cierta forma feliz, que digan lo que soy sin ningún problema.
· Shocklender V / en tres movimientos.
1.
Hay maneras
Y maneras de despedirse
Pero hoy
Necesito quedarme en casa
Hay mañanas
Que parecen lavarlo todo
Pero igual
Después llega la noche
A traerme mis miedos
Y así sentir
La futura mirada del ex tenista
Hay espejos
Que no reflejan lo que yo veo
Solo sombras
Que se quedan jugando
En mi cabeza
Y así sentir
La futura mirada del ex tenista
Miro al cielo
Les ruego a las nubes
Te veo corriendo
Bajo la lluvia
Pesan los minutos
Me pesan las horas
Me pesan las miradas
En el tiempo muerto
Solo en la pista
Solo en la cancha
Miro mi raqueta
Bajo la lluvia
Y tiro la vincha
Y las muñequeras
Y la gente que corre
Bajo la lluvia
(La Futura Mirada del Ex Tenista, de Sebastián Kramer)
Ayer me quedé viendo una película que hace mucho quería ver. Me inquietaba saber de qué trataba. “Los Excéntricos Tenembaum” o “The Royal Tenembaum”, de Wes Anderson, es un film que me interesó a partir de una entrevista que leí del músico Sebastián Kramer (Ex guitarra de Jaime Sin Tierra), donde él cuenta que la canción “La Futura Mirada del Ex Tenista” se basaba en aquella película y que, además, veía mucho cine independiente americano.
2.
Richie Tenembaum es aquel ex tenista. Era uno de tres hermano, los otros dos era Chass Tenembaum y Margot Tenembaum, ésta ultima era adoptaba, y desde pequeña había sido muy apegada a Richie. Incluso Richie cultivó su arte pictórico siempre pensando en ella.
Con los años, y tras la separación de sus padres, cada uno sigue su rumbo. Chass es empresario y queda viudo con dos hijos y su perro Buckley. Margot lleva una nómade vida de promiscuidad amorosa y Richie se transforma en un aclamado tenista.
Cuando Margot se casa con un neurólogo y ambos asisten a un partido de Richie, éste se colocó a llorar, perdiendo 6 – 0 los tres sets y con ello su fama.
Tras aquel suceso, se dedicó a andar todo el tiempo en un trasatlántico.
Luego de 17 años, los tres hermanos vuelven a reunirse en su antigua casa de la niñez.
3.
Es su futura mirada, frente al espejo, afeitándose y suicidándose.
· Shocklender VI / en cinco movimiento.
1.
Anoche estuve dibujando a Shocklender, aquel pequeño niño disfrazado de dinosaurio.
2.
Mamá estuvo en casa ayer, vino de Concon, y la vi sólo tres veces.
Estaba junto a mi tía y mi abuela viendo la televisión: la teleserie de las ocho y de las nueve, y luego el programa de la diez.
3.
De todas formas, yo tengo un televisor en mi pequeña habitación, que me prestó la niña de ojos lindos que me hace bailar y enmoradecerme.
Es de color blanco, se puede ver en blanco y negro, y los canales se cambian con una perilla que se gira. Su antena está rota y tiene tres palancas: una de volumen, otra de brillo y la ultima es de contraste.
Es un viejo televisor, el cual, además, no utilizo mucho, pues detesto la televisión. Excepto los documentales. Solo que no tengo tevecable.
4.
Cuando pequeño mi hermano me hizo un aclaración: Cuando haya un punto, coma o punto aparte, debes tomar un descanso.
Analizando aquel secreto de mi hermano, un día, mientras leía mi texto escolar de primero básico, Lenguaje y Comunicación, me encontré con un punto.
Yo fui a tomar un descanso de catorce minutos a mi pieza.
Luego volví.
5.
No me gusta eso de silbar. Además que a mi me cuesta.
· Shocklender s/n / en cuatro movimiento
1.
Cabe aclarar que este escrito esta fuera de tiempo, no por anacronismo ni porque aparenta ser un escrito visionario.
Es un shocklender s/n (sin numero) que se ha inmiscuido en mi vida y en mis necesidades de escribir.
2.
Es de noche aquí en el mar, ha habido balazos de clavos y fiesta de títeres.
3.
En mi casa los títeres están planeando una rebelión, como la que yo planeo contra la cultura en Chile, y han armado un teatro en el living, con una caja de zapatos y un pedazo de tela.
Cada uno no mide más que un dedo y, en total, son seis: una abuelita, dos mujeres, un pato, un burro y una llama. Son amigos y cada noche se reúnen en su bohemia teatral, donde cantan, bailan, actúan y se envuelven en magias que estropean la realidad real.
Creerán que es extraño y que estoy divagando en alucinaciones obsoletas, sin sentido alguno.
Como sea, las flores, los cuadros, los ceniceros y toda la decoración de la casa, disfruta cada noche nocturna de las obras de estos excéntricos títeres: ríen, lloran, aplauden y se desordenan.
De vez en cuando, aburridos de estas cuatro paredes, se organizan y se escapan al mar, a la Playa Amarilla o a la desembocadura del Rio Aconcagua, aquí en Concon, y festejan la vida junto a las olas y las estrellas.
Ellos planean una rebelión: colocar bombas en los lugares que atolondran a las personas, que apaciguan su imaginación y aletargan su capacidad creadora, para poder vivir, de esta forma, tranquilos. Reencontrar a las personas con su escondida imaginación, que caminen por los mundos ocultos y así entender que estos títeres imaginarios sí… existen.
4.
La maquina no anda bien cuando se desconfigura cuando alguna mente se niega existir junto a ella.
· Shocklender VII / en cuatro movimientos.
1.
Me dolían las piernas. Me atormentaba el futuro. El cielo estaba nublado. Mi maleta tenia tres libro (Hesse, Bucay y Kropotkin) y pesaba.
Estaba sentado en el paradero esperando la micro, ahí en Salvador con Providencia, durante el atardecer de un día cualquiera.
Del cielo nublado se asomó un rayo de sol, débil y difuso. Me sentí iluminado, miré el cielo y me reí.
Frente a mi estaba el Cerro San Cristóbal, y yo había confundido a la Virgen con las antenas que la rodean.
2.
En la micro dudé si escuchar música o no. Pensé. Entonces me dieron ganas de escuchar Ciempiés de Jaime Sin Tierra, y llegué a casa cuando la canción terminó en su ultimo minuto once.
3.
Al llegar, fui a ver a mamá, que estaba sentada en la mesa junto a mi abuela y su amiga, las acompañe. Mi mamá me dijo ridículo, con voz de loro, y a lo que agregó que esta güena la pichanga y que me afeitará mi barba, que por cierto no es tan barba.
4.
Detesto cuando esto es como un diario de vida.
· Shocklender VIII / cinco movimientos.
0.
“Solo existe un rincón del universo
que puedes cambiar,
ese lugar eres tu”.
Aldous Huxley.
1.
Estaba cubierto de noche, durmiendo con un manto de estrellas.
2.
No fue mi intención dirigirme al espacio sideral y navegar por las costas infinitas del vacío espacial. Vacío que algo tiene.
Sin dirección alguna, recorro las inmensas extensiones de la vida estelar, no llevo velocidad de la luz, ni del sonido ni nada, esas cosas no existen.
No vivo en un mundo regido por las leyes físicas, ni tampoco metafísicas.
El transito por el universo silencioso, sin complicaciones, es el reflejo de querer vivir en un espacio libre y tranquilo. No excluido de adversidades y tristezas, ni abogando por una vida eterna.
Uno vive con miedo y pasión. Siempre.
3.
Aquí, en el espacio exterior, siempre es noche y siempre es día, las cosas flotan sin dirección, es un azar de realidades y materias.
Mis ideas tambien flotan y se me van, al igual que cuando en la tierra el viento se llevaba mis creatividades.
4.
Creerán que la vida espacial es fome, pero no, no lo es.
Yo adoro sentarme en mi pieza, escuchar esa música estelar, y deambular por las constelaciones, los universos, los mundos, las estrellas, los soles, la luna con su luna, cometas y nebulosas.
Vuelvo a mi pieza y llevo una estrella en mi bolsillo.
5.
El muchacho del frente ve televisión y yo, bueno, no lo sé.
· Shocklender IX / en cuatro movimientos.
1.
Espiritrompas y tilinorrincos.
2.
Hoy es tercera vez que veo La Lengua de las Mariposas, aquel triste y hermoso film español ambientado en la España del ‘36, en algún pueblo gallego.
No me interesa contar el film, no soy bueno para escribir sobre eso, soy muy raro. Solo haré una reflexión.
3. “La Libertad estimula el espíritu de los más fuertes”.
Cuando Gorrión va a casa del profesor a dejar el traje que había hecho su padre, Don Gregorio, el profesor, aguardaba al pequeño Gorrión con un regalo, quizá dos.
Primero le obsequia una red para atrapar mariposas y luego, de su biblioteca, saca el libro La Conquista del Pan de Piotr Kropotkin y lo guarda, para luego sacar otro libro, La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson, y se lo presta al niño.
¿No era el profesor un intrínseco libertario? Sí, entonces ¿Cuál es la relación entre sus ideas de libertad y un libro como la Isla del Tesoro?
La metáfora es, a mi parecer, que aquel tesoro del libro, es el tesoro que tenemos cada uno de nosotros y que debemos cuidar: La Libertad.
4.
Espero que Gorrión lo haya entendido en algún momento.
· Shocklender X / en siete movientos.
1.
Era yo quien estaba almorzando al lado de la computadora, sobre mi escritorio- comedor en mi humilde habitación que, creo, tiene sus días contados.
Era de nuevo yo el que estaba comiendo solo en su cuarto, mientras escucha música y habla consigo mismo.
De nuevo era yo el que estaba con su individual redondo y de color azul comiendo porotos sin carne, lechuga y porotos verdes.
Era yo de nuevo, el que prefiere calentar su comidita en una ollita chiquitita, porque en microonditas queda seca y desabrida.
Nuevo era de yo, quien almuerza pensando cosas y cambiando la música, porque la lista de mi computador es demasiado loca. Hoy comí con Fun People, Gameover, Rocky Votolato y Bauer.
Yo nuevo era de, sentado en mi colchón con la comida sobre una silla tomando once.
De era yo nuevo, el que tiene una televisión sobre una caja de Salcobrand (que adentro suyo tiene muchos libros que deseo vender en los cachureos de la feria).
Nuevo de era yo, el que se queda dormido con ropa y destapado.
Yo era de nuevo, el que mira el plátano negro que hay sobre su cama.
Oveun ed oy are, el que ahora se está riendo por las tonteras que escribe.
Oy oveun are ed, el que escucha la canción Everybody’s Gotta Learn Sometimes del film Eternal Sunshine for the Spotless Mind (Michael Gondry, ‘99) y le da pena.
2.
“Sueño una noche infinita,
y a dormir.
El viento que todo lo agita
si ya no hay nadie que me necesita.”
Camellos, de Bicicletas.
Tantos problemas : tantas tonteras.
Esa es la razón matemática de muchas cosas.
3.
Hoy olvide la contraseña de mi WordPress. Para variar.
4.
Ya son las 15:25 pasado el meridiano y mi amigo Camilo me tenia que llamar para acabar el fanzine TLC 11,5 y no ha pasado nada. Tenia planeado ir hoy a la imprenta, pero ya veo que no se podrá.
5.
Tengo los brazos quemados, pero la guata no. Soy como eso que dicen los lolos, de quemado a lo camionero. Qué simpático! Que entrete! Y que lolein!
6.
A todo esto, veo que no me comi la ensalada. Era mucha.
7.
Estoy dudando en si publicar esto o no, siento que a nadie le interesa. Ni siquiera a mi.
· Shocklender XI / en cinco movimientos.
1.
Hoy me preguntaste que qué había almorzado, con tu preocupación de siempre, yo te dije puré con flores y tu me miraste raro, y yo te tuve que explicar que lo que había comido era puré con un guiso de soja con primavera y amapolas, que me había hecho en, creo, media hora.
Me quedo rico.
Me gusta cocinar.
2.
Paseando por la biblioteca, llegué a la sección Economía y me encontré con un libro llamado Ficciones del Anarquismo de Uri Eisenzweig. Aun no lo empiezo a leer, me parece algo raro, así que me pongo a leer a Roberto Bolaño.
Me gusta leer.
3.
Esperaba a Camilo, con sus más de cuarenta minutos de atraso, donde siempre, ahí en el Andrés Bello de la Universidad de Chile, para ir a la imprenta a sacar el TLC 11,5.
En vista de su predecible demora, me fui a ver libros a Editorial Universitaria. Estuve poco rato, no me gustan las librerías, siento que todos estas pendientes de ti, así que, como había viento, me quedé en la entrada de ésta, esperando que se asomara mi harapiento querido amigo.
En eso, me muevo un paso hacia atrás y frente a mi cae caca de paloma y me sorprende, miro para arriba y había unas tres palomas. Precavido me hice más para adentro.
De un momento a otro, a lado mío, cae otra caca de paloma y la señora de la librería me grita “Tenga cuidado ahí, lo pueden bombardear”.
De a poquito, caminé, caminé, poquitito caminé y me metí al metro, a leer El Anticristo de Federico Nietzsche.
Me gusta escapar.
4.
Tambien, les cuento eso que no les importa, aprendí a que me gusta escuchar Nick Drake y su Pink Moon.
Me gusta la guitarrita.
5.
Y ahora debe estar tocando Bob Dylan, en ese lugar de mierda.
Pero me da igual.
Me gusta no gastar 15 mil pesos para ver a un sujeto pequeñito cantar.
· Shocklender XII / en cuatro movimientos
1.
Digo que me voy a ir a acostar solo para excusar mi ida, y por lo tanto ausencia, y así poder escribir tranquilo.
Nunca he podido escribir de día, salvo unas veces. Es de madrugada cuando puedo escribir; cuando la ciudad está en silencio, cuando por las calles sólo caminan los sueños que soñamos cuando dormimos, cuando el cielo se desnuda sobre cada uno, cuando la luz se va y podemos esconder nuestros secretos, cuando puedes mirar por la ventana con una taza de té y ponerte a pensar.
2.
Por otra parte, detesto que me atribuyan ciertos “destinos” por mi forma de ser o por lo que me gusta hacer, por ejemplo, que voy a ser periodista porque me gusta escribir, que voy a estudiar algo relacionado a los niños porque me gustan estar con ellos ¿No es acaso el ser humano más que todo eso? ¿No será hora de dejar de mirarnos como fines? El hombre es lo que hace, y no todo lo que hace tiene que ser trabajo.
3.
Y escribo y no dejo de escribir, mis manos se dilatan en la expresión de mi mente, corazón e imaginación. Y aunque mi escritorio sea más bien precario, mi silla pequeña e incomoda y mi pieza esté en la cocina (lugar lleno de ruido), escribo y no dejo de escribir.
4.
No toda la poesía está en prosa, ni en versos. Para mi, está en cuentos.
· Shocklender XIII / en cuatro movimientos.
1.
Es el día, ese que comienza cuando despiertas y acaba, o aparenta acabar, cuando te acuestas dormir, un constante bombardeo de interrogantes, estúpidas y profundas.
He pensado en escribir las preguntas que me hago durante un día entero, mas no he tenido las ganas o la memoria para acordarme de mi loca idea.
Mientras tanto, tengo como seis libros en mi velador, que es una caja de zapatillas, y me pregunto cuál leer.
Luego pienso si es o no conveniente tomar té con chocolate.
Me saco la polera o no. Voy a buscar una mejor silla o no. Y así, suma y sigue con las preguntas. Dense cuenta.
Y es en esas decisiones en que cometemos errores y pensamos “Debió haber sido lo otro”.
2.
Siempre me dan ganas de escribir una novela, así como de hacer una película, y, sin embargo, me conformo con cuentos y animaciones.
No es la idea.
3.
Si el trabajo nos cansa, la televisión nos descansa.
4.
Hoy, por ultimo, fue un día extraño: la gente se reía de sus desgracias. Y no es broma.
· Shocklender XIV / en cuatro movimientos
1.
Cuando, hace ya un buen tiempo, me leí El Hacedor de Borges, quedé sorprendido con una página, que no sé si era un poema o el titulo de un capitulo del libro.
Decía, arriba de la hoja, Museo y en la hoja no había nada escrito ¿Poema mudo? ¿titulo? ¿Nada? ¿Aquel laberinto? ¿Esa ciudad donde perderse?
2.
“(..) ¿Pero quién sabe qué significa leer? Nietzsche dejó en claro a quien consideraba su lector; Borges sólo agradece el misterio de la lectura, un pórtico por el cual se accede a la belleza”, asegura Christian Ferrer en El Borgismo.
3.
De nuevo.
¿Es el museo, una ciudad donde perderse?
4.
No. El muchacho Felipe me aclaró que era un capitulo. Aun así, para mi ese museo seguirá siendo ese museo.
· Shocklender XV / en cuatro movimientos
1.
Traté de evitar la madrugada del día de hoy, mas no pude.
2.
Cosa extraña. Yo vivo en un viejo edificio.
Por mi pequeña ventana, se alcanza a ver las ventanas del frente y un pedazito de cielo.
Hoy, madrugada de un día de semana, me he quedado sorprendido o, mejor dicho, extrañado.
3.
Sentado en mi escritorio, veo que una luz se asoma por mi ventanita. Al mirar, notó que se trata de la luna, que está reflejada en la ventana del cuarto piso del frente.
4.
Seguramente, sabia que estaba un poquito triste y confundido, y como, en mi pedacito de cielo, no me alcanza a ver, me acompañó mediante un difuso reflejo.
· Shocklender XVI / en tres movimientos.
1.
Me recordaste que dije, hace un tiempo atrás, que yo era una nube.
Sin sorprenderme, asentí a mi vieja afirmación, pues no me siento arrepentido de aquella.
Luego, si sé porqué, me ofreciste productos comestibles, chocolates y alfajores.
Yo estaba sentado con mi compañera comiendo helado, y ella callaba mientras nosotros hablábamos.
Te fuiste y se te cayeron los audífonos.
2.
Apenas entré al metro, me armé de un libro, El Único y Su Propiedad del solitario Max Stirner, y me dispuse a leer. O al menos, intentar.
Me subí a un vagón con televisiones y me senté con mi libro en un asiento. Mis ojos empezaron a danzar sobre el papel y esas palabras que me encantan. No obstante, esa mierda televisiva que está en todos lados, increpó mi lectura.
Miré rabioso la pantalla y dije, ilusamente, que me puedo concentrar de cualquier forma. No. Los decibeles molestosos de la mala música y la horripilante publicidad, hicieron que me bajara del carro.
Esperé otro. Mientras, dije, puedo leer. De nuevo no; en la estación habían televisores flotando, con el volumen altísimo. (Cuando las situaciones son ridículas y exageradas, me pongo a reír sin risas) y la música de Marron Faib.
Cuando llegó el tren, éste iba lleno y yo quería leer. No me subí. Espere.
3.
Llegué a casa y estaba mamá, acostada en la cama, viendo televisión.
· Shocklender XVII / en cinco movimientos
1.
Soñé contigo, pero no recuerdo nada. Solo tengo una imagen en no sé dónde, tu sonríes y me cuentas tu historia, o alguna historia, que por lo demás no recuerdo.
Luego un pulpo me cubre la cabeza, a modo de ataque, y yo digo “estoy soñando” y me percato que estoy despierto.
2.
A esta hora no hay que escribir ¡son las 11:47 a.m!
Pasa que me inspiré con mi pan tostado con mermelada de mora. El pan lo tosté porque estaba duro.
3.
Por suerte tengo una cohete en mi pieza, de punta morada y cuerpo rosado, verde, amarillo y naranjo, con el que despego de vez en cuando.
Está en mi puerta pegado y me lo obsequió el niño del mundo al revés, donde reina Tarator y todos luchan contra Telaruto.
4.
Quiero escribir algo relacionado con Orquídeas y Azucenas.
5.
En mi pieza, por más pequeñita que sea, hay un baño, que tambien es pequeñito, donde la gente de la casa guarda cachureos, es decir, el baño no está apto para el uso. Hay cajas, ropas, navidades, muebles, cuadros y muchas cosas.
Para varias, las arañas planean rebeliones dentro de él. A mi me da algo de susto, ya que las arañas me dan un poco de miedo. Sé que perfectamente pueden salir por debajo de la puerta y llevarse todas las cosas mi pieza, incluido yo.
No obstante, para evitar dicho suceso, cada noche, cuando las arañas empiezan a caminar por los recovecos de su mundo, coloco un trozo de pan a la salida del baño.
Ellas lo devoran y luego ya no pueden moverse más, quedan exhaustas, en especial quienes malgastan su veneno inyectándolo al pan.
Esto no es para pisarlas mientras reposan, sino porque cada día están más gorditas y pronto, muy pronto, no podrán caber por debajo de la puerta.
· Shocklender XVIII / en cuatro movimientos
1.
De nuevo soñé contigo. Éramos amigos y caminábamos a través de un caracol, mientras conversábamos sobre nuestras vidas y yo trataba de explicarte las cosas que mi me gusta hacer y, lógico, me sentía estúpido.
Tu, como siempre, sonreías, y yo, como siempre también, miraba tu rostro.
2.
Best of Me. Sucesivamente me quejo sobre la estupidez de las personas, sus religiones, su fútbol, sus rutinas, sus televisores. Te digo es tan ridículo el mundo o es tan rara la gente.
3.
Yo camino y pienso, que es como, ya lo he dicho, caminar jugando y bailar pensando. También, en mi extraño mundo, hago lo posible por explicarte ciertos pensamientos, y entonces repito las cosas más de dos veces: las personas creen que su cara es la cara que está bien o todos creen tener la razón.
4.
¿Y si en vez de autos usáramos camellos? ¿Y si en vez de asistir a recitales por una patagonia sin represas o cualquier consigna, empezáramos a actuar?
· Shocklender IXX / en cinco movimientos
1.
En mi calcetín, una papa descarada asoma mi dedo pulgar en el costado izquierdo de mi pie derecho. Puede que suene algo confuso y contradictorio, pero así es la situación.
2.
“Siete domingos al mes no estás,
siempre una sola palabra más”.
12 Peces, de Bicicletas.
3.
Nunca sé de cuántas sinfonías será un Shocklender, de cuántos movimientos se conformará esta especie de automatismo síquico con el que no estoy de acuerdo. Me da lo mismo.
4.
Es necesario aclarar que cuando publico estos escritos, llevan un atraso descarado. Por ejemplo, hoy es dos de abril.
5.
Es chistoso.
Hoy es dos de abril, recién recién, recién nació éste día, son las 00:13 a.m.
· Shocklender XX / en cuatro movimientos
1.
Este es el argumento contra el vegetarianismo.
2.
Estaba almorzando junto a mis dos abuelos paternos y mi padre. Aquel día, había carne para comer, pollo o carne mechada, no lo recuerdo, y yo debí comer ensaladita.
En esto, mi abuelo me increpa:
- No entiendo porqué no comes carne, si comer carne no es un pecado, lo dice la Biblia.
Mi abuelo, que ni siquiera es tan católico (no va los domingos a misa, pero asiste un jueves de cada mes a agradecer a una virgencita), argumentó, luego, que Dios había permitido al hombre comer animales.
No es primera que me dicen eso.
La verdad, es difícil reprochar argumentos bíblicos, no porque sean verídicos e irrefutables, sino porque se sostienen en la creencia y no en la razón.
3.
En fin, una mujer tocó la puerta de la casa en que vivo. Como no había nadie, tuve que ir a abrir la puerta. Ella preguntó que si conocía a la Catalina y yo le dije que no, ella dijo que pucha, que había pasado por todos los departamento de abajo y no la encontraba. Yo me quedé un poco callado y le dije que siguiera preguntando arriba, que yo no la podía ayudar.
4.
Camilo se desapareció toda la semana y había que publicar el TLC.
· Shocklender XXI / en cuatro movimientos.
1.
Imaginaba, en una de tantas imaginaciones diarias, que me entrevistaban por ser escritor o cineasta, no lo sé, y el entrevistador, que tenia cara de periodista, me preguntaba “¿A qué edad aprendiste a escribir?”, esperando que yo le dijera a los cinco, cuatros o seis años, y yo le decía “Como a los trece o catorce años”, él se sorprendía por mi loca respuesta y replicaba “¿Porqué?” y yo le explicaba que a esa edad comprendí el poder la palabra, que para mi escribir no era el léxico de unir letras, hacer palabras, juntarlas y crear frases, que eso era estructuralmente y que eso no me interesaba. Aprendí a escribir a los seis años, pero desde entonces era algo ajeno, hasta que me apropié de ella, la tomé y la transformé en una extensión mía, un órgano vital del espíritu. Ahí aprendí su valor.
2.
Para los guaraníes, pueblo originario de Latinoamérica, de por ahí entre Paraguay, Brasil y Argentina, la palabra “Alma“, tambien se utiliza para referirse a la “Palabra“, tomando a ésta como reflejo del alma.
3.
Nuestros razonamientos, nuestra educación, nuestro lenguaje, nos presentan a la palabra como algo ajeno, técnico, no como un arte.
4.
Hoy día vi un accidente en Vicuña Mackena, fue fuerte (plum!), fui a ayudar, pero estaba todo bien.
· Shocklender XXII / en cinco movimientos.
1.
Qué poco moderno este muchacho: Me gusta prender la radio y escuchar cassettes, preocuparme cuando la cinta se enreda y gozar de la deformación de una canción que me gusta aun más.
En especial el cassette blanco de Spinetta.
2.
Esta de moda andar a la moda.
3.
Hoy fui a la casa de mi amigo Cristian y comimos pan con huevo frito desde la paila. Él tiene un ratón que se para en sus patas traseras y le recomendé unas psicodelias bolivianas de los 60’s.
4.
Al volver, cerca de las diez de la noche, mis rocks espaciales me acompañaron, y llegué a casa por estrechos caminos que circundaban el espacio exterior. Son delgados y flotan, y no temo caerme.
5.
La noche anterior quería dormir, pero los vecinos de abajo no me dejaban, conversaban fuerte y escuchaban regeton. Yo ataqué, furioso.
Desde el cuarto de lavado, arrojé trocitos de cartón a su ventana.
Después no podía bajarme de la lavadora.
· Shocklender XXIII / en cinco movimientos.
1.
He andado todo el día con dolor de cabeza y nadie comprendió cuando me ofrecieron manzana y yo me negué, excusando que me dolía la cabeza.
Cuando llegué a casa, casi al amanecer de la noche, me tomé un té con limón, ese que me recuerda a Caicaén, y el dolor se fue por la puerta.
Nos despedimos con un fuerte abrazo. Entonces yo era un hipócrita, porque en realidad no lo quería.
2.
Ariel me contó la anécdota de un muchacho straight edge que se intentó robar un libro de una biblioteca comunitaria. Él, mi amigo Ariel, lo increpó y le señaló la ridícula acción que realizaba al robar un libro que pertenece a todos y no a su biblioteca privada, y que, además, era para socializar los conocimientos y crear debates, ideas y construcciones.
3.
Aunque robar libros no sea robar, es lógico situarse en el contexto: ¿un libro de biblioteca comunitaria o uno de librería común que cuesta $19.000 y se nota que no vale más de $3.000?
4.
Mientras tanto comíamos Volki: galleta, manjar, chocolate.
5.
Es afirmativa la influencia del anarquismo en el movimiento obrero de fines del siglo IXX en Chile. Y es un enigma pensar en qué momento todo eso se escondió y hoy en día nada nos cuentan de aquellos días tipografiados y mutualistas. Oh! Aquella malograda crisis generacional!
· Shocklender XXIV / en nueve movimientos
1.
Madurar no es crecer.
2.
Estoy comiendo maní confitado con sésamo.
3.
Tomo manzanilla.
4.
Se me olvidan más ideas de las que se me ocurren.
5.
Mi escritorio es incomodo.
6.
No creo que yo sea genial.
7.
Me siento feliz.
8.
Me siento triste.
9.
Uno siempre es las dos cosas.
· Shocklender XXV / en cinco movimientos
1.
¡Vivan los aulabujos!
2.
Pensar en un lejano paisaje estando dentro de las ciudad, puede resultar extraño.
Camino pensando y algo me molesta. Muchas veces, mis oídos son sordos y escucho, despacito, el palpitar de los rugidos de la vida cotidiana.
No pretendo oír el mundo todo el día, viajar en tren con televisores prendidos o estar la calle con los bocinazos que parlan nada.
3.
Una vez escribí una metáfora.
Era yo un punto celeste que volaba, que danzaba dentro de una enorme maquina, la cual se movía desde los engranajes más pequeños, hasta los más grandes, lentos y flojos. Buscando la razón sobre la existencia de la máquina, comencé a analizarla, hasta llegar a su final: ahí había un señor sentado en una silla, el cual era mudo y sordo, quizás ciego. Yo le preguntaba ¿Por qué? Y el nada decía.
Alejándome, comprendí que la maquina no servia para nada, más aun, nunca funcionó. Y nunca lo hará.
4.
Puta la wea, gracias conchetumadre, escucho decir a mi prima en la aledaña cocina, que reclama porque nadie le dejó sopa.
Yo, por mi parte, no he tomado de esa sopa, más bien, nunca como (de comer) lo que mis compañeros de casa cocinan. Aparte de cocinar con carne animal, prefiero hacerme cargo yo de mis necesidades.
5.
Puede que sí, sí, ame a la autogestión.
· Shocklender XXVI / en cuatro movimientos
1.
“Y quedó, entonces, muy claro para mi,
no fui un niño nunca más.
Y aprendí que todo lo que queda
es intentar disimular”.
Disimular, de Ariel Minimal
2.
Cuando pequeño, enterré un juguete. Momentos después de realizar dicho acto, decidí desenterrarlo. Por más que excavé, nunca lo volví a encontrar.
Posteriormente, tomé dos juguetes, un batman y un hombre de Jurassic Park, y los sepulté, en un hoyo, como recuerdo, profundo y que parecía cueva.
El tiempo pasó y yo lo olvidé. Cuando me acordé, aquel lugar donde los había enterrado, estaba pavimentado.
Esa casa donde viví, hoy es una empresa y el patio está lleno de piedras, a modo de estacionamiento.
3.
Hoy, por lo menos, me hice amigo de Meursaulh.
4.
Conocer a una persona, es como leer un libro.
Yo busco cómo leerte.
· Shocklender XXVII / en tres movimientos
1.
Hoy Santiago estuvo helado.
Yo tuve que ir al centro, en tramites fanzineros, y el frío cobijo pensamientos.
Enamorado del día, me largué a caminar, como de costumbre.
La tarde ya se despedía y la temprana noche cubría la ciudad. Yo me encontraba en el Parque Forestal, con mi chaleco y mi bufanda, y caminé jugando y bailé pensando.
El ruido estaba silencioso y las almas que deambulaban debajo de los árboles eran muy pocas.
Por mi parte, soñé, distorsioné mi mirada e imaginé situaciones. Sé que no puedo adivinar el futuro, mas no me importa, pero sé que puedo imaginar el que quiero que sea. Es iluso, quizás.
Sobre mi, hojas y nubes, ramas desnudas y árboles gigantes: me di cuenta que era otoño, que pisaba hojas que crujían como queriendo cantar y que mi nariz helada quería volar.
2.
Papá me llamó cuando llegaba a Plaza Italia, y el cielo estaba de noche, y me pidió que lo fuera a buscar a su trabajo.
Yo seguía pensando, o quizás imaginando.
Nos fuimos a tomar un café, como siempre, en aquel lugar lleno de fotografías y de azucares vacíos.
3
Fue un día oscuro y frió, lo sé. Sin embargo, me abrigué y me convertí en una nuez.
Shocklender XXVIII / en cinco movimientos
1.
Y sin embargo la vida sigue:
2.
Pasé una semana en el litoral central, entre Concon, Viña del Mar y, un poco, Valparaíso y Quilpue.
Mamá se mudaría a Viña y debía ayudarle con la mudanza y las cajas y la cinta de embalaje y el papel de diario que envuelve la loza y la defiende de destrozos catastróficos y espeluznantes. Además, la universidad de mi hermano querido estaba en paro, al igual que las demás universidades, debido a la TNE y la pésima y lucrativa administración estatal sobre la educación, así que anduve metido en asambleas y barricadas, o palabras y fuego.
Siempre mirando y pensando, inventando lo que veo y enviando la realidad a un mundo que, parece, es un poco raro.
3.
Pero me asemejo a un caracol, que camina con su casa para todos lados, o quizás, será para peor o mejor, soy un cangrejo ermitaño, que recoge conchas vacías y botadas, y se cobija dentro de ellas y se pone a vivir.
4.
Mi casa es mi imaginación y mis ideas.
Y la llevo a todos lados.
5.
Y estoy tremendamente enfadado, emputecido para ser más categórico: se me olvidaron demasiadas ideas e historias que quería escribir.
· Shocklender XXIX / en seis movimientos
1.
La señora tenia un chalequito rosado, una falda celeste y un gorrito blanco sobre su cabeza. Ella creía brillar y se sentía enormemente orgullosa de todos los años de feminidad que traía consigo. Herencia de su abuela o simple convicción de genero: ella era una dama.
2.
Estábamos todos reunidos en el paradero, en la popularmente denominada hora peak, esperando un autobús. Yo corrí mucho, de un bus a otro, de una puerta a otra. Media hora de mi vida perdida: me unía a la manoseada crítica al sistema de transporte.
3.
Una micro nos prometió abrir las puertas: se detuvo frente a nosotros, hermética e inmóvil, y nos ignoró. La señora femenina, la dama, la caserita, esa mujer de rosado, furiosa, escupió su ridículo estereotipo y pateó la puerta de la micro, insultando al chofer.
4.
Enojados y obedientes: seguimos esperando.
5.
A lo lejos, un autobús tenia sus puertas abiertas: corrimos. Nos subimos por la puerta de atrás y, a mi lado, la mujer de rosado, ordenada y tranquila, seguía delicada y fina.
6.
Yo miraba por la ventana: las micros me abruman. Sí, chascón y con el ceño fruncido.
· Shocklender XXX / en ocho posiciones.
0.
“No nos da risa cuando el amor llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en los más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es un alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace”.
(La Pequeña Muerte, de Eduardo Galeano)
1.
Este es un shocklender erótico.
2.
Se pelean los dioses: Cupido dice que Eros le copió a él, mientras que Eros dice lo contrario. Ambos tienen rulos y están semidesnudos cubiertos por una manta blanca. Eros es muy blanco y Cupido tiene los cachetitos colorados.
Entonces se pelean por cuál es el original y, para bien o para mal, el único poder que tienen es el del amor. Se atacan con amor, se lanzan flechas y poderes. Besos y corazones. Catorces de febreros y San Valentines.
Finalmente, se enamoran.
3.
Amelie también hacia el amor, y, sin embargo, no se emocionaba. Por lo pronto, prefería preocuparse de cuántas personas estaban haciendo el amor en éste instante.
4.
Lo cierto, lo único cierto, pero incomprensible, como señala mi amigo Camilo, es que cuando las personas ven un pene les provoca risa y cuando ven una vagina se quedan callados.
5.
El pene y la vagina no son inmorales.
6.
O pensar que el Día de San Valentín, ridículo día de los enamorados, se celebra porque, un 14 de febrero de no sé qué año, en Chicago sucedió la Matanza de San Valentín.
7.
Nuestro querido amigo Mijail Bakunin reconoció al crítico Vissarion Berlinsli ser un masturbador que entró en el vicio por leer poesía a los 19 años y que todo su cuerpo se sacudía con fiebres y calores. Lo solucionó dosificando la dosis a una vez al año.
8.
Mientras tanto, tanto ayer, una mano anónima, firmó en una muralla de Francia el año 1968: Te amo, Oh! Díganlo con adoquines!
· Shocklender XXXI / en siete movimientos
1.
Es lógico que, hasta a los más creyentes, les joda la interrogante de qué diablos sucede cuando uno muere, cómo es la transición del estado de vivo al estado de muerto, qué chispa acaba con todo y cómo eso nos carcome o si existe o no aquel túnel que nos conduce a la muerte.
Por lo pronto, solo podemos saber de qué formas podemos morir.
2.
Cuando pequeño, una compañera de curso hizo un hechizo: sobre un papel, trazó una cruz y en cada lado escribió el nombre de alguna presencia demoníaca, La Llorona, El Diablo y otras dos que no recuerdo.
Quienes estábamos junto a ella, debíamos romper un trozo de papel sin ver y el personaje del pedazo que uno rompía, te acompañaría durante todo el verano.
A mi me salió El Diablo.
Aquel verano, para variar, fui a Calbuco, una isla localizada a los alrededores de Chiloé. Yo me tranquilice, pues recordaba que El Diablo sólo circundaba el campo. Sin embargo, le pregunté a mi tía si donde estábamos era campo o no, y ella me dijo que sí, que era el campo. Era de noche y miré por la ventana: la muerte me miraba con ojos inexistentes.
Pasé el verano con la presencia sicológica de El Diablo, con la sensación de miedo y muerte y la silueta roja y cuernuda en mis espaldas.
Hoy, tras aquel verano, El Diablo viene a mi casa y toma té junto a mi, mientras hablamos de lo insólito que es lo que uno no espera que suceda.
3.
Ese año estaba de moda el virus hanta. Se hablaba de lo nocivo que era y la expansión que tuvo éste.
Aquellas vacaciones de invierno volví a ir a Calbuco.
Allá hay muchos cerros, árboles y arbustos, y muchas veces había presenciado ratones, ratas, guarenes y lauchas corriendo.
Pensé que poseía virus hanta y, no sé de a dónde, creí que el virus me mataría después de un año.
Cada noche me acostaba con la incertidumbre del ataque mortífero del virus hanta.
4.
Tras pasar los años, me fui a vivir a Puerto Montt. Mi casa quedaba frente a una Iglesia católica.
Dicha presencia divina y omnipotente, me hizo pensar que me moriría. Sí, Dios es un pesado.
5.
Cuando pasaba en bicicleta por el cementerio, andaba rápido, escapando de la absorción constante de la muerte.
6.
Seguramente, estos ejemplos no responden mucho.
7.
Solo sé que, lo más seguro, es que en algún minuto muera y todo, todo de todo, acabe ahí.
· Shocklender XXXII / en ocho movimientos
1.
Mamá me llamó: ella iba en un colectivo y recién se había enterado de las protestas estudiantiles que se realizaron durante el día. Me preguntó, como siempre, si es que yo andaba metido ahí y que yo no tenía ningún derecho a protestar, pues yo no era ni estudiante ni estaba inscrito en el sistema electoral. Le dije que igual, después, iba a estudiar y que no sacaba nada con votar o no votar, que las cosas así no cambiaban. Pero mamá es muy orgullosa.
2.
La noche me llamó: desperté algo angustiado, pues soñé con tres volcanes que erupcionaban al mismo tiempo, con lava muy naranja y que parecía agua. Nosotros evacuamos el lugar y nos fuimos al mar.
Pero los volcanes estaban lejos.
3.
El guanaco me llamó: el carro lanza-agua mojó mi pelo, mis rulos, mi chaqueta y mi cuello. Caminé enojado. Mire a tres escolares mojados y les dije: es solo agua. Reímos.
Pero mi cara empezó a arder.
4.
El sueño me llamó: duermo.
Pero escribo en mis sueños.
5.
La música me llamó: me dice guitarritas espaciales para escribir y soñar.
Pero el toca discos no anda bien.
6.
Jorge Hevia me llamó: me pidió que dijera la clave y yo, inconcluso, recibí sus pistas. Así, supe: Buenos Días a Todos, el matinal de Chile. Felices todos, gané miles de lavadoras, microondas, lavavajillas, picadoras, hoteles, masajes, televisores, video caseteras, productos Colún, una once con Margot Khal, entre otros.
Pero aún estoy esperando.
7.
Cronopio me llamó: dijo que debería ponerme de espalda, que la promesa de dibujarme una golondrina azul en la pizarra de mi dorso la cumpliría. Aclaró, además, que yo tenía apariencia de tortuga y que, por lo tanto, debía ocupar mi pizarra redonda.
Pero no le quedó linda la golondrina.
8.
El fin me llamó: dice que deje de escribir, que se me van a gastar los dedos y que sin huellas digitales me quedaré sin mundo.
Pero mi mundo son, en parte, los dedos (o tenazas, que sueles llamarles).
· Shocklender XXXIII / en seis movimientos
1.
Sobre esto: aparentemente, este shocklender recuerda a parejas: Equis con Is que se cortejan en el titulo.
2.
Verdad o mentira: hay un grupo de indios que canta en las calles música desértica, lejana, con gritos de viento e instrumentos de voces. Ellos, cuan indio norteamericano de historia del lejano oeste, traen plumas en sus cabezas y atuendos de cuero con flecos.
Cantan y bailan, como si fuese un ritual al céfiro y a la tierra, mientras que uno de ellos pasa por los espectadores promocionando su disco de música.
Yo aclaré que no les creía mucho, que seguramente solo se trataba de un show y que eso no estaba mal, pero que no les creía.
3.
Cosas hermosas: la niña le preguntaba a su abuela por qué siempre olía tan bien, tan rico, tan floral, y la abuela le decía que cada mañana salía al jardín a recoger flores de jazmín y se las colocaba en el sostén.
Para mi eso es belleza.
4.
La noche con sol: me senté en mi cama, celebrando y escuchando a Bob Dylan con su Lay Lady Lay, a beber un jugo. Me sentí nostálgico, situado en una cuneta bebiendo cerveza, hambriento de noche y cubierto de luces parpadeantes de un foco apunto de estallar.
5.
Pero el jugo era de manzana y, hace solo unos minutos, me había comido un flan: la madrugada es el reflejo de un no-destino, de momentos raros y espontáneos, de creaciones crepusculares que nada tienen que ver con la vida cotidiana.
La luz que brilla de nuestras manos es el sol que sale en la noche, es la sombra en la oscuridad y cerrar los ojos para tenerlos abiertos.
6.
Cielo nocturno: por la noche no es tan necesario mirar, todo esta oscuro. Es mejor imaginar.
· Shocklender XXXIV / en seis movimientos
1.
Soñé con un viaje. Un viaje en donde yo ya me encontraba sin mi luciérnaga.
2.
En mi sueño, sueño dormido, flotaba, muy veloz, al espacio exterior, al cielo de estrellas y planetas, hasta llegar a la luna.
Ahí yo reposaba, liviano sobre el suelo de luna y no de queso, y observaba como el mar, enamorado de la luna, provocaba grandes mareas para llegar a ella.
Comencé a pasear por el astro, nostálgico como siempre, y me encontré con una mujer.
3.
La mujer era una astronauta que vivía en la luna, en el lado que nosotros no vemos, en el lado oscuro de la luna, para que ningún telescopio la pudiese ver.
Ella llevaba años en la luna. Se han olvidado de mi, decía, triste todavía, y me explicaba que quedaría para siempre en el mismo lugar, sentaba, blanca, con su grueso traje espacial y su casco que guarda los rayos de sol que nunca ve.
4.
Nunca se me hubiese ocurrido la idea de soñar con una canción. Y que además trate de una canción que me gusta mucho, que me hace pensar y suspirar cuentos y dibujos.
5.
Solo, entre cuerpo celestes.
La nave se va y me deja en el aire
donde falta oxigeno
donde, inevitablemente, quedaré.
No hay más sombras, que las espero aquí.
No pude ver los autos dando vueltas
a través de mi casco.
Solo en los planetas.
Unos guantes tan blancos,
me empujan hasta caer.
“El Astronauta Olvidado”,
de la banda argentina Bauer.
6.
Solo espero poder ir de visita de nuevo, en mis sueños o en su canción, y pedirle que, si no es mucha la molestia, me ayude a buscar a mi luciérnaga, que se confunde entre las estrellas, para poder despedirme de ella.
· Shocklender XXXV / en cinco movimientos
1.
Me gusta comer porotos. No solo porque soy vegetariano y debo alimentarme de proteína vegetal, sino que porque son ricos.
2.
Un día, como es de costumbre, me junté con mis amigos Cristian y Ariel en el metro República, para charlar sobre nuestros proyectos con el Zona Temporalmente Autónoma.
Mientras esperábamos a Ariel, le comenté a Cristian que yo tenía sueño. Él, espontáneamente, me dijo ¿Comiste porotos? Yo, extrañado, le dije no y ¿por qué debería tener sueño por comer porotos? Cristian me dijo que comer porotos daba sueño.
Desde aquel entonces, después de comer porotos, me envuelve un sueño de párpados que pesan y fuerzas que se esfuman.
3.
Pero ¿Qué tiene de malo dormir una siesta? Alguien dijo por ahí que dormir la siesta es dividir el día en dos amaneceres.
Claro, a la noche tienes más energía y puedes enfrentar la creatividad de la madrugada con más lucidez.
Con tal de decirles que a las tres de la madrugada estoy bailando en mi alcoba.
4.
Pero uno baila en la alcoba y el piso cruje, las tablas rechinan y la gente se enoja.
Ahí uno entiende las palabras de Antonin Artaud: no es el mundo es que se ha vuelto anormal, es el ser humano.
El mundo no se enoja cuando uno baila y hace ruido cuando la noche ya no es joven. Son las personas que se acostumbraron a vivir alegando por tonteras, por el tonto que se cruzó en la calle, por la fiesta del vecino, porque no transmitirán el partido de fútbol, porque este weon no sabe manejar, porque tengo esta uña muy larga.
Y uno es el que construye el mundo.
5.
Pero te preguntas ¿Qué es normal? ¿Qué no lo es? Entonces, hablemos de la lógica del mundo: La lógica ilógica.
· Shocklender XXXVI / en cinco movimientos + uno dramático
1.
Hoy lo pude deducir: cada día tiene algo extraño.
2.
Sí, mis estimados leyentes (que no sé por qué leyen esto), no tienen de qué temer, ni pensar que en cualquier minuto nuestras vidas se pueden transformar es un caos, cuan apología de Guasón.
Aunque quizás, en su totalidad, la vida sea algo absurda, siempre, cada día, existe un momento propiamente extraño, lo que no significa que sea ridículo o inútil.
3.
Ahora bien, sin ninguna poesía homogénea, por qué digo esto y por qué hoy lo descubrí: sucede que hoy ocurrió un suceso exageradamente extraño, y la exageración es una muy bonita arma para las ideas, y eso me hizo deducir que todos días, por muy pequeño que sea el instante, siempre hay algo extraño.
4.
Al grano: trabajo en un café, haciendo café de barro y atendiendo mesas cafés con gente café, y, mientras observaba si alguien se iba a sentar a tomar café, vi que un muchacho estaba parado al costado de una mesa barajando cartas de una forma muy sofisticada. Esperé a que tomara asiento y me acerqué a él: al llegar a su mesa, me percato que estaba moviendo las manos sobre el mazo de cartas y estas se movían solas.
Inmediatamente me di cuenta que era magia y lo festejé: le dije Ah, estas haciendo un truco, y él me dijo Sí, pero aún no está listo. Entonces le dije que me llamara para que me hiciese un truco de magia.
5.
Acto Primero
(En el escenario hay una mesa colonial y al costado izquierdo se encuentra un café de aspecto anaranjado con adornos propios de semejante lugar)
Escena I
EL MAGO se encuentra atento en su mesa, con un gorro de copa y una capa de tres metros. DIEGO lleva una polera naranja y una falda partida por la mitad, su pelo está mal cortado y está siendo atormentado por las paradojas de la vida).
DIEGO (acercándose al EL MAGO con una libreta en la mano): Hola, buenas tardes ¿Desea servirse algo?
EL MAGO (moviendo cartas sin tocarlas): No, gracias, estaba buscando un lugar oscuro y cómodo para practicar mi truco.
DIEGO (extrañado): ¡Ah! Estás haciendo un truco de magia.
EL MAGO: Sí.
DIEGO: Entonces después me llamas para que me hagas el truco.
EL MAGO: Está bien, yo te aviso.
DIEGO: Nos vemos (Vase)
Escena II
EL MAGO y DIEGO
EL MAGO (moviendo los brazos como señal): ¡Hey! Muchacho, ven.
DIEGO (escapando del mundo laboral): ¿Ya esta listo?
EL MAGO: Sí. Mira piensa en un número del uno al diez.
(DIEGO piensa en el siete)
EL MAGO: Pensaste en el siete ¿verdad?
DIEGO (asombrado): ¡Sí!
EL MAGO: Bien, tenemos buena conexión entonces. ¿Cómo es tu nombre?
DIEGO: Diego.
EL MAGO: Ya Diego, saca una carta cualquiera.
(EL MAGO ofrece una carta y DIEGO saca un siete de corazones)
EL MAGO: No me muestres tu carta, si quieres la puedes guardar.
(DIEGO la guarda en su mitad de falda)
EL MAGO: Ahora adivinaré tu carta, viendo cuál es la que falta.
(EL MAGO divide el mazo en cuatro partes mediadas por DIEGO)
EL MAGO: Ahora barajaré las cartas. Mira las colocaré una boca arriba y la otra boca abajo.
(EL MAGO revuelve muy bien las cartas)
EL MAGO: Fíjate, veremos la carta que falta.
(EL MAGO hace un arco con las cartas, quedando hacia arriba sólo las de corazón, en orden de la A al Rey).
DIEGO: ¡Mi carta es el siete de corazones y es justo la que falta! ¡Que buena!
EL MAGO: Que bueno que te gustó. Visita www.magosdechile.cl , ahí nos puedes encontrar.
DIEGO: Sigue así, perfecciónate harto.
EL MAGO: Gracias. (Vase)
(EL MAGO se aleja levitando por el café, hasta desaparecer en una mampara de vidrio).
Escena III
DIEGO
DIEGO: ¡Ay la vida! todo lo que es pasado se transforma en ficción (Vase)
(DIEGO se dirige a limpiar tenedores)
(Se cierra el telón. Fin del instante).
6.
¡Oh! Dionisio, que ya es ficción. Como lo extraño cuando está sucediendo: todos los días tienen algo extraño. Todo lo pasado se hace ficción.
· Shocklender XXXVII / en ocho movimientos
1.
Me he comido un pastel de mil hojas con, exactamente, mil hojas.
2.
Me he puesto muy feliz por esto y observo con desnudada satisfacción las migas que he dejado en el cartón.
3.
Me he tomado un té con canela, pensando en que no quiero que mi robot rosado se coma mi azúcar y alegando y gritando contra la muralla los enfados que provocan los pasteles de mil hojas que traen novecientas noventa y nueve hojas o mil y una hojas.
4.
Me he desordenado solo, siempre soy y seré el responsable de todo lo que me converge, y he revuelto mi habitación con una licuadora que dejó todo desparramado y sucio.
5.
Me he dormido despierto, mientras trabajo y solo funciono y no pienso, actúo de forma, lamentablemente, objetiva, como un robot de verdad, como un botón, como C3PO, como aquel mono de los Power Rangers que exclamaba “Ayayayayay” con sus brazos metálicos sobre su tambaleante cabeza.
6.
Me he intentado comer las mil migas que dejó mi pastel de mil hojas, y he quedado lleno de mil migas, y, por mi casa que queda en un árbol, han pasado mil vientos que se han llevado mis mil migas (las migas se entremezclaban con manjar).
7.
Me he quedado sin mis mil cosas, mis mil trocitos de pastel, y he quedado con menos mil hojas, lo cual vendría a ser más bien un problema matemático.
8.
Me he quedado, de nuevo, feliz. Porque de los mil vientos que llevaron mis mil hojas, uno volvió a mi casa en el árbol y me ha dejado, sobre mis harapientos pantalones, una miga de mil hoja, que al caer se ha roto y se partido en mil trocitos… cuan metáfora del infinito.
· Shocklender XXXVIII / en seis movimientos
1.
Llevo en mis manos a mis dedos heridos.
2.
Como pepino con mis manos y me arden los dedos.
3.
Escribo con mis dedos y ellos bailan sin problemas sobre las letras.
4.
Estuve pensando antes de dormir: me dijeron que si pensaba en una persona antes de dormitar mi cuerpo y mi mente, soñaría con esa persona.
Por supuesto, lo hice. Y, no tan por supuesto, me resultó.
Sí, soñé contigo, que nos juntábamos y yo te invitaba a una actividad libertaria en los cerros. Allí nos encontrábamos con mucha gente, con Ariel, con Pablo, con Camilo, Cristian, Felipe, Karen, Paloma, David.
Pero yo no sé, no lo sé y lo admito sinceramente: todo era un caos. Me imagino que fue problema de los organizadores de la actividad de mis sueños o, en realidad, era yo el que no podía prestar atención a que todo marchara bien y a tu sonrisa.
Por lo pronto, debimos correr, cuando estábamos en el piso, en la tierra mirando el cielo, y vimos como a Ariel se le mojaban los fanzines a causa de unas olas de mar que terminaron por romper todo.
A pesar de que estábamos en un cerro.
5.
Desperté contento, tranquilo.
6.
Y mis dedos, aún heridos, cubiertos de margaritas, esperan crear un sueño con sus manos.
· Shocklender XXXIX / en ocho movimientos
1.
¡Como es la vida y el amor! o ¿Cómo es la vida y el amor? mi exclamación-interrogante, me tiene en una atmósfera lírica nueve horas y media diarias de lunes a viernes.
2.
Me he enamorado del aire, de la nada. Me he enamorado por que sí. Sin sentimiento intrínseco de por medio y expuesto a factores exógenos que moldean mis sentimientos amorosos.
3.
Pensando en situaciones inexistentes que me reflejan sin saber porqué y observando siluetas invisibles que no conozco, pero que están junto a mi.
4.
Últimamente he escuchado la radio FM Dos, la radio de los dos, desde las 9.00 horas antes del meridiano hasta las 18.30 pasado el meridiano.
Se han metido hormigas sonoras por mi oreja hasta mi mente, cantando las melodías de Luis Fonsi, Enrique Iglesias, Sin Bandera (que es como punk), Chayanne, RBD, Alberto Plaza y todos sus acompañantes de música uniforme y amorosa.
Y como no dije, pues lo escribí, me he enamorado, como un loro que mira por su jaula a una lora verde amarilla, o como un columpio que rompió su cadena por ir a abrazar al resfalín.
5.
Trapeaba el piso, agotado de mi falda y mi sucia polera cafetera, y oía la música junto a las hormigas que la coreaban, mientras pensaba (pensaba sin aprender) en lo que decía la(s) canción(es): que no te aproveché, que el tiempo que no supe ver, que eres tan perfecta como imaginé, que voy a esperar y esperar y esperar, que me debo ir, que soy una muchacha grande, que eres tan inalcanzable, que las olas que ya no quieren volver, que tu no sabes quién soy y yo no sé quién eres tu y en realidad quién sabe qué somos los dos, que ese soy yo, que te amo, que te extraño, que te dejaré, que bendito sea Dios por encontrarnos, que nuestro amor se está cayendo a pedazos, que prefiero salir con mi pandilla.
6.
Nada de lo que decía esa música de mierda me reflejaba, pero sí, rayos que sí, me conmovía.
Me conmovía, y debe estar hecha para eso (hecha como producto musical de venta), y me enamoraba. De nadie, pero me enamoraba. Me estrujaba el corazón, me ponía nostálgico, recordando los recuerdos que no tengo.
Y aunque, luchando conmigo mismo, lograba quejarme y zafarme de esa estúpida cólera amorosa y uniforme en la que me veía sumergido, una hormiga calipso me decía: Pero estas cosas te pueden llegar a suceder, mi querido amigo. Pensaba, entonces, yo, en los recuerdos del futuro y me enamoraba. De la Inés de Suarez, de la Petronila Guayuco, de la Reina Sofia o de nadie, da lo mismo.
7.
Terminado el día, el día laboral, ya logro ser yo, logré ser yo, descansar, oír mi música, en la me veo volar y soñar, interpretar de mi forma.
8.
Y enamorarme del amor en sí.
· Shocklender XXXX / en cincuenta micromovimientos
1.
Inventar palabras para invitarte a vivir imaginaciones.
2.
Agradecer las palabras que me regalaste y que no te diste cuenta.
3.
Pensar en las trovas y en las canciones que me gustaría compartir.
4.
Creer en cambiar el mundo y recorrer lugares.
5.
Afirmar que uno es ateo sin recelo alguno.
6.
Defender la alegría, como dice Benedetti, y amar al misterio, como dice Galeano.
7.
Entender que uno no es raro por leer en el tiempo libre.
8.
Andar en bicicleta para acostumbrar el cuerpo.
9.
Vivir la belleza de la incertidumbre.
10.
Navegar en la madrugada.
11.
Compartir, enseñar y aprender.
12.
Buscar alternativas para plantearse frente al mundo.
13.
Volar como un avión o brillar como una luciérnaga.
14.
Insistir como una mosca.
15.
Ver películas para pensar.
16.
Construir en base a la libertad.
17.
Criticar para no dejar de luchar.
18.
Amar de forma libre y sin dependencias.
19.
Crear para erigir los sueños hasta el infinito.
20.
Dejar que mi imaginación vuele muy alto.
21.
Dar vueltas en la noche y ser devorados por el fuego.
22.
Escribir para plasmar las palabras en la infinitud de su significado.
23.
Regalar para pensar en la otra persona.
24.
Leer para aprender de forma autónoma.
25.
Fundar esperanzas para nunca morir en el intento.
26.
Disfrutar de la anarquía y cantar en la miseria.
27.
Observar las estrellas con un astrolabio secreto.
28.
Abrazar fuertemente para dejar recuerdos.
29.
Besar, aunque sea con palabras, pero besar.
30.
Caminar, no solo en la calle, sino que también en la vida.
31.
Soñar y avanzar en su susurro.
32.
Pintar para dar sentido a las hojas blancas que empapelan el mundo.
33.
Admirar sin recelo alguno.
34.
Buscar sin saber el modo de hallar, para así conquistar.
35.
Amar, de nuevo, con pasión y proyección.
36.
Morir para alegrarse de vivir, de disfrutar el día y los momentos.
37.
Morir de verdad, sin paraíso ni infierno, sin reencarnación ni vidas metafísicas.
38.
Recolectar flores para adornar nuestras vidas.
39.
Dibujar en el cielo para mirarlo siempre.
40.
Sembrar, regar y cosechar para ser autosuficiente.
41.
Dedicar poemas y cuentos para entender a la persona.
42.
Transformarse en la efímera muspula de las flores.
43.
Cocinar para comer las cosas que nos encantan.
44.
Tildar las palabras con acentos de comida.
45.
Ser responsable de lo que uno hace.
46.
Invitar a almorzar.
47.
Tomar hierbitas.
48.
Hablar de comida.
49.
Saber que nada está escrito.
50.
Y esto será siempre así, quedándote o yéndote (Luis Alberto Spinetta).
· Shocklender XXXXI / en nueve movimientos
1.
De tanto Shocklender, me pierdo. No en la literatura ni en mi narrativa, sino que en los números romanos.
Creo que, en algún minuto, tendré que inventarlos y, de hecho, creo que ya lo estoy haciendo.
2.
Hasta el Shocklender XXXX, el anterior, estuve seguro, pues consultaba la enumeración romana de la capitulación del libro “El Tunel”, de Ernesto Sábato.
3.
Pero hay distintas cosas que no afectan mi ignorancia frente a los números, lo que, a mi parecer, es bastante positivo:
- Que mi amigo David (o Maxi o Antonio León o Deivid) se dedique a encarar a los candidatos municipales de la Concertación.
- Que, últimamente, ande en promedio tres horas diarias en bicicleta.
- Que pierdo mi tiempo jugando Winning Eleven 9 junto a Camilo.
- Que cuando va a haber un Mundial de Fútbol del mundo, fuentes bien informadas digan que Fidel Castro está a punto de morir, que, incluso, le quedan horas.
- Que estoy leyendo “El Proceso” de Frank Kafka y tenga solo diez capítulos enumerados en romano.
- Que me alegró ver a Felipe el otro día.
- Que son bacanes nuestros libros de vida autosuficiente.
- Y, por ultimo, que me quiera comprar “Prehistoria del Anarquismo” de Angel Cappelletti y sea muy caro ($12.500, en Librería Takk, costado Drugstore, Providencia).
4.
Quizás sea interesante pensar en las cosas que no nos afectan, en las no-causas y en las no-consecuencias. Resulta igual de interesante, y quizás importante, que buscar la responsabilidad individual sobre lo que nos ocurre a diario, bueno o malo, para dejar aquellas mañas o costumbres que nos hacen culpar a los demás.
5.
Hacer nada también es hacer algo.
6.
El silencio es una de las mejores respuestas.
7.
Siete.
8.
Es sutil, o aéreo, pensar en las promesas que uno hace, que casi todas las cosas que habla son promesas que se cumplieron o que se van a cumplir, o al menos eso pretenden. En cambio, no hablamos de las no cumplidas, pues no las recordamos, o las ignoramos.
9.
Que no es importante que Camiroaga le caliente la sopa a Bolocco.
· Shocklender XXXXII / en diez movimientos + posdata
1.
Focaccia italiana alle olive.
2.
Tengo un pan en mi pieza-casa-escritorio.
3.
Pain italien aux olives prêt à mettre au four.
4.
Que en españolito sería: Pan italiano con aceitunas listo para poner en el horno.
5.
El pan esta ahí, inmóvil, endureciéndose, y yo no me lo puedo comer, porque en mi pieza no tengo horno, no cabe, y creo que el hay en la cocina es un poco malo. Más aún, en las intrucciones dice: Etwas olivenöl und eine prise salz auf die focaccia dazugeben, lo cual significa, en la peculiar lengua de castilla, lo siguiente: Añadir aceite de oliva y una pizca de sal. Y yo no tengo aceite de oliva en mi pieza.
6.
De todas formas, es un pan grande, redondo y grande, con pintitas verdes de aceitunas y orégano, y comérmelo solo hubiese sido un poco fatigoso.
7.
Lo ideal sería compartirlo.
8.
Pero lo veo y noto que se esta poniendo un poco duro, como una roca o una nube congelada.
9.
Entonces me propongo, con mis largas manos y mis inquietas ideas, construir una tahona de panes eternos, que fabrique el más delicioso pan toscano, con las aceitunas de Olivia y la harina de molineros gigantes y coloridos que expulsen pájaros, sabores y aromas.
10.
Comenzaré por buscar los palitos con mi pan en el hombro.
Pd.
(Y sería interesante comentar un poco mi falta de comprensión lectora, de conectores o de plan de redacción: en la etiqueta del gran pan decía clarito “Nicht geeignet für die mikrowelle”, lo cual, si le sacamos todos los factores anglosajones y los pasamos a los cursis detalles del Reino de Castilla, significa: “No utilizar horno de microondas”.
No obstante, torpe y hambriento, yo estaba parado frente al microwave calentando mi focaccia italiana alle olive).
· Shocklender XXXXIII / en siete movimientos acuáticos
1.
Mi pieza de agua. Mi cuarto de lodo. Mi habitación de laguna artificial. Mi tierra de tablas hinchadas.
2.
Amanezco en el agua, por lo menos, tres veces al mes.
3.
Vivo, entre otros, en una habitación de servicio, esas que fueron hechas exclusivamente para las empleadas: excluidas del resto de la casa, circundante a sus labores, al lado de la cocina, del cuarto de lavado, y con, por supuesto, baño privado.
No es que yo sea mucamo, simplemente ocupo esa pieza y me las arreglo dentro de ella (cambio muy seguido de lugar las cosas para que quepan en armonía).
No tengo plumero, ni delantal y, admito, no sé planchar. Quizás, y creo que en esto acierto, vivir en esta pieza ha hecho que me convierta en mucamo, pero mucamo de mi, de mi limpieza y mi comida. Incluso, a veces soy increpado por mi mismo.
4.
Pero el edificio es viejo. Ni siquiera es estéticamente viejo (como los viejos edificios de Providencia o Santiago Centro), sino que es internamente antiguo.
Razón por la cual sus cañerías mueren a cada instante, fallan en todo minuto y lanzan chorros de anacronismo cada amanecer.
Y mi pieza, que está rodeada de los tubos de la cocina y del cuarto de lavado, se inunda, por lo menos, tres veces al mes.
5.
Algunos románticos dicen que despiertan cuando sale el sol, pero es mentira. Yo me despierto cuando suena la alarma, que gracias a los celulares cada vez son más ridículas, y me percato del crimen. Y digo crimen porque siempre ocurren las inundaciones de noche: cuando todos duermen, el agua comienza a escurrirse por los recovecos de la cocina, para entrar, silenciosa, por debajo de la puerta y llenar mi pieza de agua.
6.
Cuando me levanto, abrumado y confuso, piso agua, digo mierda, miro cuan llena está mi pieza, me veo flotar, verifico que el enchufe no esté con agua y, esquivando las tablas hinchadas de agua, nado en busca de alguna toalla o ropa vieja para secar los restrojos acuáticos que dejaron las tuberías que nunca acaban de fallar.
7.
Prometo que algún día viviré en la altura.
· Shocklender XXXXIV / en nueve movimientos.
1.
La primavera pasó de largo. No se detuvo frente a mi y mis cosas, mis arañas, mis croqueras y mis letras. Y si se detuvo, fue tan solo un poquito.
2.
Climáticamente pasó de largo: hace mucho calor en esta urbe sin mar.
Temporalmente pasó de largo: es casi fin de año y todos decimos “mira tu, Cleopodro, se me pasó el año volando”.
Sicológicamente pasó de largo: la gente, a diferencia de otros años, no anda cazando mariposas con sus redes para observar sus enormes espiritrompas.
3.
Pero hay cosas inevitables.
4.
Insectariamente no pasó de largo: los insectos andan volando con sus frágiles corazones por el aire.
Coloridamente no pasó de largo: las flores crecen desobedientes en los medanos de cemento.
Alegremente no pasó de largo: me dejó un poco de su polen para bañarme en él.
5.
Y este polen me ha hecho dibujar, escribir y soñar, con ansias explosivas e inquietudes creativas.
Nada que hacer frente a eso.
No porque yo sea un tonto que se deja llevar, sino porque no quiero hacer nada.
6.
Como cualquier mañana, la gente ahorcada por sus ternos o balanceadas sobre sus tacones, iba a su trabajo. (Engranajes de los cuales no quiero participar). (Maquinaria que subyuga la imaginación y la libertad).
Yo andaba suspendido en el aire, con un poco sueño y mirando el amanecer entre los viejos edificios de Providencia, y traía un libro en mi mano. No tenía ganas de llegar a casa.
Me senté a leer, en una banca de estructura extraña, doblada y entablada, con mis piernas cruzadas y molestado por las miradas de los transeúntes.
Estaba tranquilo, suspendido como escribí, y sentí un cosquilleo en mi mano. Desconcentrado, la miré y salté.
Primavera: tenía la mano llena de pequeñitos bichitos verdes caminando de un lado a otro.
7.
Me fui, sin mis cariñosas alimañitas verdes, en busca de otro lugar para sentarme.
8.
Y en eso ando: buscando algún lugar.
He escalado edificios, cazado nubes, conversado con pájaros, en busca del lugar.
Sí, un lugar donde pueda sentarme junto a la primavera, sin distracciones y con aromas aéreos.
Porque la primavera se me pasa de largo y no la puedo disfrutar.
9.
¿Será que siempre me sorprende en los momentos menos esperados? Qué sé yo.
· Shocklender XXXXV / en once movimientos
1.
En definitiva, por más que lo intento, escribir en tercera persona me es complicado. Me aturde un poco y hago todo lo posible por no caer en la falsedad de lo objetivo. Pero tampoco quiero ser un narrador testigo, a pesar de que sé que conozco a mis personajes un poco menos de lo que me conozco a mi.
2.
A la mierda con eso.
3.
Escribo como sea cuando mis fantasmas me llevan, me tironean.
4.
El asunto va en la esencia, de la cual también participan los fantasmas, y en las cosas que uno, sin o con querer, entrega al mundo. No de manera profesional, allá con eso, sino como persona, como ideas, quizás instintos, que nacen y enriquecen nuestro entorno cotidiano.
5.
Hay quienes escriben para ganar dinero. Lógicamente, sus obras son igual de malas como el que las engendró (qué tal Coelho y Weiss).
6.
Por mi parte, creo que si uno escribe es para expresarse (para conquistar mujeres dice Keating), y pienso que aquellas palabras que se escriben, que todas las personas escriben, y quedan ahí, en un cajón, quedan en eso, en palabras, incompletas. No son lenguaje.
Quizás sea comunicación con uno mismo, con Dios, qué sé yo, pero eso no deja de ser vacío.
7.
Todos tenemos, de todas formas, cosas que no queremos que nadie lea. Ni siquiera uno mismo. Pero el misterio, ese que por lo menos yo amo, no consiste en tener palabras secretas, guardadas en mi cofre de cartón, sino que en trasladar los anhelos en hermosas metáforas traducidas en lenguaje, ese que provocan mis fantasmas, mis filmes, mis libros, mis sueños, mi anarquía, mis amores.
8.
¿Puede que estemos a la espera que alguien las descubra? o ¿las escribimos con la convicción de que algún día las leerán la persona indicada? Palabra, en guaraní, no deja de significar Alma.
9.
Yo solo tengo un pequeño medio de comunicación y un blog, tan de moda e insignificante, que ha sido visitado, hasta hoy, por cuatro personas que andaban buscando pornografía (Shocklender XXX es erótico y un buscador de Porno Japonés los trajo para acá), y por más de trescientas personas que quieren dedicar una canción a su abuela.
¿Qué les puedo decir a todos ellos? ¿Qué valor tiene un escritor tan anónimo de un blog? ¿Escribo todo esto para comunicarme de otra forma con mis amigos? Con el solo hecho de plasmar mis palabras en el aire, de decirlas, de no callar, yo quedo satisfecho.
10.
Cuando digo silla, en realidad, no digo silla.
11.
En caso contrario, por ultimo, hay que dar pistas para encontrar las palabras. Y leerlas, míralas, amarlas: hacerlas lenguaje.
· Shocklender XXXXVI / en catorce movements.
1.
No he dejado de pensar en Hölderlin y sus dieciséis palabras.
Que parece que me atormentan o que parece que me esperanzan.
2.
“El hombre es un Dios cuando sueña. Y no es más que un mendigo cuando piensa”.
3.
Por suerte, esta frase no la saqué de un sitio web dedicado a los proverbios de los grandes pensadores de la historia y que las personas visitan para luego citarlas y quedar ellos como sabios.
Además, y además de no creer mucho en la suerte, estas palabras las descubrí en un libro que me entregaba herramientas para reflexionar entorno a los enfrentamientos entre uno y el mundo.
4.
Herramientas no son fórmulas. Para fórmulas hay miles de libros de autoayuda o Coelho.
5.
Pienso que nuestros sueños no han de ser tan frágiles, no pueden depender estrictamente de los flagelos de la vida: que si esto no sucede, nos jodemos todos.
Podemos pensar en varias posibilidades, algunas más arriesgadas que otras, pero ninguna comprometida con lo que “diga el corazón o la mente”.
6.
Nuestra condición metafórica de dioses, puede que no sea más que el extenso campo imaginativo y etéreo que está dentro de cada uno, pero que traducido en la materia queda limitado a la Libertad.
La Libertad de hacer lo que queramos, pero lo que queramos dentro de lo factible. Y lo factible no es lo que el mundo o las leyes dicen que es posible o no, sino que lo que nosotros estamos dispuestos a hacer. No somos omnipotentes, no volaremos. Somos personas, así que lucharemos por crear las condiciones necesarias para desenvolvernos en Libertad.
7.
Porque la perfección no existe, por eso la ligamos a los dioses, que tampoco existen.
8.
Si algo es perfecto, no puede cambiar.
9.
Me imagino el escaso valor que pueden tener mis palabras para un adulto o un viejo. Que dirán Las cosas que dicen los jóvenes, y agregarán: Mira, tu hablas con alguien que ha vivido más de cuatro décadas, o sea, hablas con la experiencia, yo sé de la vida, es mejor que te vayas al trabajo.
10.
Experiencia no es sabiduría.
11.
Porque si soy joven y estoy frente al mundo, hermoso frente a la vida, me jode la idea de vivir como los adultos, de seguir con la misma estructura, enajenado por el trabajo, aturdido por el capitalismo.
12.
Que basura. Que se joda el trabajo.
13.
Piensa por ti misma/o.
14.
¿Es aquello un sueño?
· Shocklender XXXXVII / en diez protestas
1.
No congenio del todo con Savater: sí me gustan sus planteamientos en torno a la ética y a la libertad individual, pero no concluyo de igual forma con sus ideas sobre el Estado y la Democracia.
2.
En general, me jode la Democracia, me jode que los gobiernos se adapten a los empresarios, que las fuerzas policiales hagan y deshagan como quieran, me jode la falta de Libertad individual, que las luchas sociales no vayan más allá de fechas reivindicativas, presos políticos y demandas sindicales: creo que no se trata de dinero, se trata de la vida.
3.
Me jode, qué carajo.
4.
Fui a protestar a la Embajada de Grecia, por el asesinato del joven de 16 años a manos de la policía.
Como lo supuse, había poca gente: 12 personas creo haber contado, varios de ellos aparentemente anarquistas (llevan siempre sus consignas y parches), reunidos en dos grupos. Por mi parte, andaba solo, en bicicleta, con un afiche y unos panfletos del fanzine: el afiche decía “Policía Asesina”.
Di algunas vueltas y me encontré con: cuatro policías motorizados, un bus grande con pacos adentro, cuatro policías dando vueltas en una patrulla y dos a pie.
Empezaron a echar a todos, aunque solo estuvieran parados en la vereda, por lo cual todos se fueron a la Avenida Apoquindo.
Allí, repartí algunos panfletos (un muchacho dijo que era publicidad), hasta que cuatro policías me increparon: Que qué estaba repartiendo, qué grupos me gustaban, qué ideología tenía, de qué grupo era yo, que el carnet, que qué andaba haciendo.
Me quitaron el afiche y unos cuantos panfletos, dejaron que me fuera. Los muchachos anarquistas, en su solidaridad, solo miraron.
5.
¿No será una excesiva represión, como si estuviéramos en el régimen militar? Claro, en ese caso, me habrían llevado, torturado, encarcelado. Sin embargo, en este caso, el simple acto de manifestar repudio frente al orden mundial y contra la represión, se transforma en un acto semi terrorista.
6.
Domingos atrás, fui al forestal, y ,como es costumbre, entre los árboles se asomaban pacos en moto, reten móviles y un bus de pacos.
Los muchachos de verde acorralaron a los jóvenes, se llevaron a varios detenidos, por el crimen de vender ropa usada y cachureos en el espacio público.
7.
¿No se darán cuenta que entorno a eso se arman títeres, malabarismo, show, cultura, artesanía, risas? No, lo que importa es que hay gente drogándose, tomando, vendiendo sin permiso. Qué jodido!
8.
Nos crían dentro de la estúpida idea de que nuestra libertad termina donde comienza la del otro, oración que no se refiere más que al derecho, no a la Libertad. Pero como lo que importa es entender al individuo con limitaciones impuestas por el Estado, sin otras alternativas, da lo mismo si la idea de Libertad es horriblemente tergiversada.
9.
¿Quién dijo que un paco tiene derecho a revisar tu mochila? Nos quieren ignorantes, con impuestos en los libros, con mierda televisiva, con el tiempo perdido en el trabajo y en el colegio.
¿Existimos para eso? ¿Para jodernos la vida sin disfrutarla? No entiendo como es que los jóvenes no reaccionan cuando ven que el único camino que les presentan en la vida es el de vivir enajenado por el trabajo.
10.
Es el momento: cuando somos jóvenes y hermosos, con la vida frente a nosotros, concientes, llenos de energía y lucidos, cuando debemos empezar al cambiar el mundo, a criticar al capitalismo y demostrar que no nacimos para ser gobernados.
Porque somos astutos, no nos venderán productos y camisetas revolucionarias, estamos hartos de todos los supuestos revolucionarias que solo hablan y se llenan de parches, llevamos las ideas en nuestra cabeza, listas para ponerlas en la practica y para contagiar la idea de que sí, sí podemos cambiar el orden establecido.
Shocklender XXXXVIII / en once movimiento matutinos
1.
Últimamente, he cultivado un habito que, tiempo atrás, no era muy usual en mi vida: salgo a pasear todas las mañanas.
2.
Cuando los relojes apuntan las ocho de la mañana, mi travesía se asoma por los escurridizos pasillos céntricos, enarbolada por las ideas espontáneas que grafican mi destino.
3.
Nunca sé a dónde ir, avanzo con la certeza mínima de mi lugar geográfico y solo me dedico a pensar, a divagar por imaginaciones y a preguntarme por el estado estético en el que debo estar: es de mañana, recién despierto, y mis pelos y mi ropa son casuales, desordenados, sin aliño alguno.
4.
Mis ojos revelan que mis caminos, mis paseos, son oníricos a esa hora, extensiones etéreas del sueño, a tal punto que los edificios se transforman y los autos vuelan.
5.
Puede que sea un juego psicogeográfico, al estilo de los situacionistas franceses: tomo una micro y me bajo donde se me ocurre que debo bajarme, y tomo el metro para la dirección que quizás me sirva. O por lo menos, transcurro por los medios de transporte siempre en las direcciones con menos congestión.
6.
Casi siempre termino en la biblioteca, leyendo poesía.
7.
Como a las diez de la mañana, casi las once de repente, estoy devuelta en casa, con mi atuendo matinal y junto a las ideas que amanecieron en mi mente, llenas de luces y colores, listas para ser entregadas a la práctica o para ser, inevitablemente, olvidadas.
8.
(Raúl Ruiz dice que la mejor filosofía la escucho en los bares).
9.
Heme aquí de nuevo: sentado en mi precario escritorio, de mañana, rozando al meridiano, con las pupilas cansadas y el cuerpo cortado en miles de pedazos: escribiendo.
Porque no existe día en el que yo no escriba. No me va con eso de escribir de repente.
10.
Porque las ciudades están llenas de gente, pero más solas que el desierto, que la pampa, que el mar, que el bosque.
Porque en la mañana aún cantan algunos pájaros, los últimos, los que aún no se han escondido entre las ramas y los techos.
11.
Porque en la mañana se asoma lo humano del mundo, que por las noches brilla y que por el día se esconde, mientras simulamos vivir en el trabajo y conversamos de la televisión durante el almuerzo.
Shocklender IL / en 11 – 1 movimientos.
1.
El conserje del edificio me saluda y me dice: “Hola amigo”.
2.
Yo siempre le aclaro que no soy su amigo, que solo sé que se llama Amán, que pasa casi todo el día en una casilla metálica al lado de la copa de agua y que su cara es considerablemente roja.
Nada más puedo decir de él.
3.
También sé que tiene un hermano con bigotes, que es conserje del edificio de la esquina y que, además, es maestro chasquilla, lo que no significa que sea una persona que se ocupa de su aspecto físico o que pasa horas en el peluquero, sino que sus chasquillas se deben a que es un autoproclamado gastifer o plomero.
4.
Yo no dudo que tenga cara de maestro en reparaciones.
5.
Pero su cara no me sirve de nada, sus canas tampoco, menos su cuerpo delgado: el tipo vino a casa a arreglar la maldita cañería de la cocina que inunda mi pieza.
Estuvo buena durante tres días.
Y ahora, nuevamente, mi habitación sigue imitando a Venecia.
6.
Yo no dudo que sepa hablar italiano.
7.
La única moraleja que puedo deducir de todo esto es que ni Amán Cara Roja ni su Hermano Chasquillas Prominentes son mis amigos: Amán no sabe regar, confunde el cemento con las plantas, y su hermano no supo destapar el lavamanos del baño, el cual se tapó con pelo hace unos meses atrás.
8.
Yo no dudo que su nombre sea una mala imitación bíblica: Amán será como Adán, lo que a su vez sinonimaza con harapiento o desaliñado.
9.
Dicen que todas las personas con nombres bíblicos son malos o, por lo menos, traviesos o vivarachos: los Jesuses, los Abrahames, los Isais, los Corintios, o qué sé yo.
10.
(Mis conocimientos no sobrepasan las barreras de una encuesta sobre postres en la calle).
11.
Yo no dudo que Mellado provenga de Melón.
10(-1).
Ecuación periférica aparte: amigo de ellos debe ser el colaborador de sala de cuando rendí la PSU: un profesor flaco, un poco arrugado, con dos heridas en su mano derecha y con lentes de sol, que se rascaba el interior de la oreja con la tapa de un lápiz bic negro frente a los estudiantes que rendíamos la prueba ficticia de la matemática ficticia.
Shocklender L / en los -1 + 16 últimos movimientos.
-1.
(Cuando terminé de escribir este shocklender, mi último shocklender, me di cuenta de lo difícil que será desprenderme de ellos y sus movimientos. Algo así como tristeza).
0.
“Fueron días cuando éramos, brincábamos,
y el día se volvió color, en distorsión.
Y el cielo se borró
y caminamos girando siempre en el mismo lugar”.
“In a future as a book adicted to cigarettes” de The Rolands
1.
La vida cotidiana debe ser poco habitual, inédita, inexistente: una acumulación de domingos dentro del lunes, del martes, del miércoles, del jueves, del viernes y del sábado.
No por gracia divina, sino por amor al tiempo libre, en cultivo de la creatividad y la libertad.
2.
Vendrá el ejemplo de que pasé toda la tarde sentado en la calle comiendo maní con ciboulette, mientras miraba a la gente pasar.
3.
Porque estuve pensando, pensando hace tiempo, y este será mi ultimo shocklender, mi ultima recopilación de los sucesos cotidianos que me acometen, de los pensamientos que me asaltan y de las protestan que me queman.
4.
No niego que tengan todo el derecho de argumentar que dejo estos escritos debido a que no los puedo continuar, ya que no me sé los números romanos.
5.
Sin embargo, si esa fuera la razón, me los estudiaría y ya. Tan difíciles no deben ser, creo.
6.
El asunto es que siento que ya es hora de dejar de escribirlos, de cambiar esta estructura de manuscrito, esta minuta que me ha acompañado durante este ultimo tiempo.
7.
Sin duda alguna, a medida que mis shocklenders iban avanzando en mi narrativa, yo iba aprendiendo, leyendo y filosofando a través de ellos y fuera de ellos. De todas partes. Ellos han musicalizado mi vida desde el 3 de marzo y yo la he compartido desde este sobreexpuesto rincón cibernético, carente de galaxias y satélites, con todos aquellos que cortaron su tiempo y leyeron estas pocas palabras.
8.
Porque me encanta pensar en que a través de escritos coloquiales, simples, compartidos, podamos contagiarnos, comentarnos, leernos. Divulgar que el arte no tiene valor en el mundo comercial, que esta presente en nuestra vida, en el día a día, pero que no todos lo cultivan o que, más aún, lo miran con indiferencia.
9.
Aun así, nosotros somos poetas, escritores, pintores, cantantes, fotógrafos, músicos, dramaturgos y actores, nosotros somos inquietos.
Porque dicha categoría artística no puede ser valorada solo cuando uno puede vivir de ella, sino cuando forma parte activa de la vida.
10.
Algo así como sentarse en algún centro comercial, cerca del patio de comidas, y armarse unos panes con queso y potos de alcachofas con las manos.
11.
Nuestro tiempo libre no lo perdemos: lo amamos tanto que a través de él tratamos de generar más, buscando la forma de marchitar a la maquinaría cotidiana que nos ofrece bebidas, zapatillas, peinados, bailes, fiestas.
12.
Todas las mentes son creativas, no cabe duda de eso. Pero también no cabe duda que ya no caminamos igual de lentos que ayer. O igual de pensativos.
13.
Estamos llenos de pájaros dentro nuestro.
14.
A mi uno de esos pájaros me encontró: tiempo atrás publiqué un fragmento de un ensayo de Sábato, Idea Fija en el Creador, donde señalaba que El tema no se debe elegir: hay que dejar que el tema lo elija a uno.
Precisamente, estas minutas me eligieron a principio de este extraño año.
15.
Y ha de ser este mi ultimo shocklender, mi ultimo movimiento, pero no su fin. Uno nunca termina su obra, siempre quiere más, a medida que va conociendo nuevas cosas, va teniendo su mente abierta y sus pasos firmes.
Por eso creo que es bueno comenzar con otras formas de narrativa o de ensayo, experimentar otra manera de escribir mis ideas, mis vidas, mis amores, mis anarquías, mis amistades, mis sucesos.
16.
Porque esta literatura que envuelve mi existencia, y de esto estoy seguro, me acompañara por el resto de mi vida.
17.
Hasta entonces mis queridos, también, shocklenders.
Shocklender Epilogo.
Siempre que dejo un lugar, lo hago sin mucho festejo ni bullicio. Lo dejo y ya, sin tratar de dejar muchas promesas que sé que no cumpliré.
He dejado ciudades, pueblos, trabajos, colegios, lugares, y con ello he dejado a personas, que les he avisado sin mucha anticipación mi partida: aquello de quedarse demasiado aferrado a viejos días no va conmigo, lo que no significa que los ignore ni mucho menos que los mire con indiferencia. Dejo de ellos experiencias y aprendizajes, pero prefiero mirar el camino, con mi mochila y mis ojos que ven hasta donde el paisaje termina, porque el resto que no veo, simplemente lo proyecto, lo imagino, hago una suposición de que lo puede ser o de lo que quiero que sea.
Podemos reencontrarnos, abrazarnos, conversarnos, sin dejar de entender en lo que estamos ahora, los cambios a los que hemos estado sujetos, las nuevas personas que se han cruzado en nuestras vidas.
Fragmento de Shocklender Epilogo,
que estas leyendo ahora.
Ahora que acabé mis Shocklender, temo que he resguardado nuevas reflexiones en torno a mi y la literatura. Como cuando dejas un lugar, yo dejé un desierto, un bosque llamado Shocklender, asilado en algún rincón de mi mente.
A la mañana siguiente de la noche en que escribí el Shocklender cincuenta, salí de casa a eso de las 7.30 a.m, para pasear entre los edificios. Estaba invitado a tomar desayuno a casa de Javier (buen amigo poeta), compromiso al que llegué caminando, desaliñado como siempre y con las burbujas nostálgicas de no seguir con mis amados Shocklender.
Tomamos té, comimos torta, queque y pan tostado (uno de ellos se calcinó), y nos formulamos una interrogante que, creo, debe considerarse importante para quienes escribimos y hacemos de la literatura parte importante de nuestras vidas: ¿En qué momento literario nos encontramos? Es decir ¿Cuál es el factor común que acomete a los escritores de hoy? No quiero pensar que hoy se escribe con el objetivo de hacer Best Sellers o bajo el prisma de una literatura estilo Paulo Coelho. Es re jodido pensar en aquello.
Los escritores de hoy carecen de una identidad que sea interesante y los que nos llenan son aquellos que aún escriben, pero que pertenecen a aquella generación de la corriente de la conciencia, y claro que en aquello no hay nada malo.
¿Será que estamos demasiado inmóviles? ¿Mucha cultura plástica de importación? Es aberrante observar la aparente inclinación a la homogeneidad cultural que la globalización gesta en nuestras vidas: el bombardeo televisivo, la comodidad política de la democracia y la infaltable postura de que las ciencias salvarán a la humanidad.
Las personas se han transformado en meros fines y se ha olvidado nuestra condición inquieta, nuestras preguntas sobre la vida, nuestras aventuras. Cada vez nos cuesta más reconocernos.
Y nosotros, que estábamos tan solo desayunando, nos preguntamos ¿en qué momento literario estamos? Antes la literatura representaba más el pensamiento humano, las ideas comunes, los momentos sociales que se estaban viviendo. Actualmente, nos encantamos con libros de fantasía, esoterismo y metafísica, que tanto maravillan a las personas.
Antes los libros los prohibía la policía, ahora los prohíbe el precio, dice Galeano, y es cierto: aquel vacío cultural nos aleja de la palabra escrita.
¿En qué momento literario estamos? No ha de importar qué estilo literario cultivemos, pero sí no debemos olvidar que a través de la literatura podemos examinar la condición humana: partiendo por nosotros mismos, por lo que observamos, lo que nos influye de nuestro entorno, lo que nos llama la atención.
Dichos exámenes, lógicamente, carecen de exactitud, pero no por eso dejan de ser verídicos. Se trata de puntos de vista, de la percepción y conclusión que cada uno puede construir de forma individual y autónoma. Ni la ciencia ni las estadísticas pueden graficar el sentir de las personas, darles algún sentido, invitarlas a vivir sus vidas. A diferencia del arte, que es algo que nace de las personas, en bruto y sin la necesidad de cumplir alguna estructura determinada.
Por mi parte, creo que este detalle ha sido olvidado por los escritores de hoy. No sirve de nada escribir bien, saber dónde va el ilativo preciso o aclarar de forma cabal el orden de lo más general a lo más particular, si detrás de aquello no existe el más profundo humano que se desprende de cualquier factor exógeno que pretenda limitar sus acciones.
Puede que, para remediar toda esta crisis, una literatura más experimental, basada en la necesidad intrínseca de crear como sea, sea el fermento de algo más diáfano que rescate aquella condición humana dejada de lado.
En estos Shocklender que acabas de leer, hay narrativa, poesía, dramaturgia, ensayo y política, tiempos narrativos inestables, conectores incongruentes, linealismo zigzagueado. Pero da lo mismo, eso ha de satisfacerme. Cada uno tendrá sus formas, que no ha todos les gustará, pero que no por eso dejará de ser valiosa y humana.
Porque para poder crear aquella literatura en base a la identidad, a aquella fe fugitiva, llena de contradicciones, debemos escribir desde nosotros mismos. Desde el corazón y la mente hasta los dedos, que bailan sin cesar por las letras o con el lápiz, no deben haber tantos obstáculos o filtros que diagramen nuestros párrafos.
Somos inexactos, caóticos, poco superficiales. No sé si llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones, me encantaría de todas formas, pero si sé que llevamos las ganas de vivir pensando, bailar jugando, poetizar las tazas, mirar el cielo, amar. De nuevo: vivir.
Porque hacemos 250 bombones para reinventar la navidad, o porque el queque tiene chocolate arriba. Porque no es delito ser joven. Porque nos leemos entre nosotros y nos identificamos de todas formas, pero no dejamos de ser nosotros mismos. Porque prenderemos fuego a la máquina de hacer libros rentables de las grandes editoriales. Porque nos encanta las heterogeneidad cultural.
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¿Y de dónde viene esto de Shocklender?
“Estamos durmiendo, estamos soñando el mismo sueño.
Tus ojos se cierran y cambian de color”.
Esto es un secreto: Shocklender es el nombre de una canción, de una banda subterránea de Argentina, llamada Voltura. No es que la canción me provoque inevitables jolgorios dentro mío (de hecho, el sonido no es muy bueno y no se entiende muy bien la letra) e inspiré mis dedos y mis ideas. Sí, me gusta, pero me gusta más la palabra.
De todas formas, les dejo la canción para que la descarguen, pues tiene licencia Creative Commons, es decir, es una canción libre, puede ser utilizada sin fines de lucro por cualquiera. Bonito ¿no?:










